Con motivo del 1º de mayo, el pasado viernes la Hermandad Obrera de Acción Católica (HOAC) celebró una eucaristía, con la lectura de un comunicado, reflexionando sobre cómo la cultura del individualismo y la falta de conciencia social hace mella en el mundo laboral, y dificulta la labor de búsqueda del bien común de cualquier tipo de asociaciones, desde comunidades de vecinos a sindicatos, o AMPAS. 

La misa fue ofrecida por Francisco González, antiguo párroco de Ubrique en los años sesenta del pasado siglo, que contribuyó a despertar la conciencia social en la población ubriqueña, impulsando también dentro de la parroquia iniciativas como los Scouts, la JOC o la propia HOAC. Hoy en ‘La Mañana’ de Radio Ubrique, junto a Fran García, militante de HOAC Ubrique hemos analizado dicho comunicado en torno a la situación del mundo obrero en Ubrique.

Desde HOAC destacan que «vivimos inmersos en una cultura individualista, hedonista, materialista y consumista, que generan hábitos de vida y de comportamiento en las personas que se van interiorizando como ‘normales’, y que no son en absoluto humanas, ya que van en sentido contrario a la sociabilidad y a la comunión social». Así, subrayan que en el ámbito laboral en Ubrique esto se traduce, por ejemplo, «en que cada trabajador intenta negociar su contrato, su horario, sus condiciones laborales, y su categoría profesional directamente con el empresario, renunciándose a la negociación colectiva», lo que «resta poder al trabajador en la negociación, pues no se trata de una negociación de igual a igual, y divide a los trabajadores, que pasan de considerarse compañeros y compañeras a considerarse rivales».

Otra de las consecuencias de esta falta de compromiso por el bien común que apuntan es la escasa afiliación sindical. «Fruto de nuestra cultura individualista y nuestra falta de sociabilidad y de vocación a la comunión social, los sindicatos son percibidos como ‘gestorías’ que nos pueden ayudar a resolver algunos problemas personales, y en absoluto como asociaciones de trabajadores y trabajadoras que se unen para trabajar por un bien común, defendiendo unos derechos colectivos», explican, añadiendo que «esta falta de compromiso nos lleva a sentirnos libres para criticar a los sindicatos y los partidos políticos cuando no resuelven los problemas generales e incluso los nuestros particulares, como si nosotros no tuviéramos ninguna responsabilidad en ello”.

En su comunicado, HOAC reconoce las innegables mejoras laborales registradas en los últimos años, como el descenso del paro y de la economía sumergida, o el establecimiento de la jornada continua por parte de gran número de empresas, lo que facilita la conciliación laboral y familiar. «Sin embargo, -precisan- el materialismo y el hedonismo imperante en nuestra cultura, nos hacen necesitar más dinero para satisfacer unas necesidades creadas por el consumismo estimulado por el sistema capitalista. Así, se busca poder realizar horas extras, a ser posible dentro de la economía sumergida, para no tener que pagar impuestos por ellas, y poder permitirnos así ciertos caprichos para estar al nivel de nuestros vecinos, amigos o compañeros. La víctima de estas necesidades creadas, suele ser la conciliación de la vida laboral y familiar, y el cansancio para poder implicarnos en actividades con otras personas (ya sean puramente lúdicas o reivindicativas y constructoras de una sociedad más justa: pensemos en la dificultad para constituir y que funcionen comunidades de vecinos, asociaciones de vecinos, AMPAs, ONGs, e incluso la implicación en grupos de Iglesia)».

Por todo ello, proponen «a todos los trabajadores y trabajadoras, a todos los cristianos y cristianas de la comunidad parroquial de Ubrique, un cambio cultural que prime el ser sobre el tener, la persona sobre las cosas, un cambio de estilo de vida que nos haga pasar de la indiferencia al interés por el otro y del rechazo a su acogida: los demás no son contrincantes de quien hay que defenderse, son hermanos y hermanas con quienes hay que ser solidarios (Juan Pablo II, Evangelium Vitae)».

Por último, solicitan un «mayor compromiso en distinguir entre nuestros deseos y nuestras necesidades, en relacionarnos más con los demás, en asociarnos para defender de forma colectiva nuestros derechos, teniendo siempre presentes a los más desfavorecidos, a aquellas personas que tienen más dificultades, no anteponiendo las nuestras a las suyas, en participar en instituciones políticas (comunidades de vecinos, AMPAS, sindicatos, partidos…), para desde dentro, promover que en ellas se trabaje por el bien común», porque «sin compromiso no hay trabajo decente».

Fran García, militante de HOAC Ubrique