La figura del médico de familia hoy en la Escuela de Salud de Radio Ubrique

Hoy en la Escuela de Salud  de Radio Ubrique hemos iniciado una serie de espacios que nos van a servir para conocer diferentes aspectos de la atención primaria que se dispensa en un Centro de Salud.

Bajo el epígrafe “La visita al médico de familia”, el doctor Antonio Rodríguez Carrión nos ha explicado las diferencias entre médico de familia, médico general y médico de cabecera. Igualmente, hemos conocido como se desarrolla una consulta al médico de familia, en las fases de anamnesis e interrogatorio.

Escuela de Salud 17 de enero

La Escuela de Salud analiza las repercusiones de la nueva Ley para la promoción de una vida saludable y una alimentación equilibrada que promueve la Junta

El gobierno andaluz aprobaba ayer el proyecto de ley para la promoción de una vida saludable y una alimentación equilibrada, convirtiendo en norma la lucha contra la obesidad en nuestra comunidad. El borrador también recoge la elaboración del Plan Andaluz para la Promoción de la Actividad Física y la Alimentación Saludable, que se aplicaría en los centros educativos, entre otros.

Se trata de la primera vez que una comunidad autónoma regula con el máximo rango normativo el tratamiento de la obesidad, un problema que afecta en Andalucía a un 16,6 por ciento de la población adulta y un 23 % de la infantil.

De los aspectos que se regularán en la futura Ley, así como los efectos beneficiosos que pueden derivarse de su aplicación, hemos conversado hoy en La Escuela de Salud de radio Ubrique con el doctor Antonio Rodríguez Carrión.

La enfermedad de “Raynaud”, la mayor incidencia de la gripe durante estos días y las contraindicaciones del paracetamol, son otro de los temas abordados durante este espacio radiofónico.

Escuela de Salud 10 de enero 

El ictus, las mordeduras y picaduras, la electrocución y el atragantamiento, hoy en el taller de Primeros Auxilios de la Escuela de Salud

El Primer Taller radiofónico de Primeros Auxilios que desde el pasado 8 de noviembre le ofrecemos con el doctor Antonio Rodríguez Carrión en la Escuela de Salud de Radio Ubrique abordaba hoy miércoles en La Mañana su recta final, con el tratamiento de cuatro aspectos elementales que deben conocerse en el campo del socorrismo. La detección del ictus, las actuaciones en caso de accidente eléctrico, las mordeduras o picaduras y el auxilio en caso de atragantamiento, han sido los cuatro temas que han centrado el programa de hoy.

Rodríguez Carrión nos explicaba que el ictus o ataque cerebral es una pérdida brusca del funcionamiento cerebral debido a que alguno de sus vasos sanguíneos deja de llevarle sangre porque se ha obstruido (“ataque isquémico”) o porque se ha roto (“ataque hemorrágico”). En España, afecta a más de 120.000 personas cada año, ocasionando más de 30.000 muertes. Es la primera causa de discapacidad en adultos. El ataque cerebral se manifiesta, cuando la persona no entiende lo que se le dice falta de fuerza u hormiguilla en un brazo, una pierna o la mitad de la cara, habla con dificultad, dificultad para ver con uno o los dos ojos, pérdida de equilibrio o de la coordinación, dolor de cabeza muy fuerte. Como en el caso del resto de emergencias, debe actuarse siguiendo el protocolo PAS (Proteger, Avisar y Socorrer).

 

Los accidentes eléctricos han centrado otro de los temas en la jornada de hoy. En España se producen alrededor de 5.000 accidentes eléctricos cada año, con 150 muertes por quemaduras y electrocución y 1.500 heridos de gravedad. Pueden producirse tanto en el ámbito doméstico (enchufes sin protección que permiten a los niños pequeños introducir objetos conductores dentro de ellos,  estufas eléctricas dentro de los cuartos de baño, manipular interruptores o aparatos eléctricos teniendo las manos o los zapatos húmedos, no disponer la instalación eléctrica
de interruptor de emergencia, exceso de conexiones en un enchufe, enchufes sin toma de
tierra) como en el campo profesional.

En los casos leves, se suele sentir simplemente lo que conocemos como “calambrazo”, mientras que en los graves se registran quemaduras en el lugar de entrada y en el de salida de la corriente eléctrica, a la vez que pueden lesionarse diferentes órganos, e incluso puede llegarse a la muerte por parada respiratoria. A estas heridas hay que sumar las provocadas por las caídas al tener el accidente. También en estos accidentes debemos actuar según el protocolo PAS. Lo importante en cualquier caso es la prevención, Rodríguez Carrión nos ha ofrecido diferentes recomendaciones a tener en cuenta, tanto en el ámbito doméstico como en el industrial.

Por su parte, las picaduras y mordeduras ha protagonizado el tema duodécimo del taller de Primeros Auxilios. En el caso de picaduras de mosquitos, debe aplicarse frío en la zona lesionada, y si se dispone de hielo, envolverlo en un paño húmedo, aplicar amoníaco inmediatamente después de la picadura, o como remedio casero frotar la picadura con la pulpa de medio limón o con vinagre de manzana. Si la piel del receptor es muy sensible al veneno de los mosquitos, aplicar pomada antialérgica o con corticoides. En el caso de aparecer malestar general, fiebre, dificultad para respirar, vómitos o mareos, tendrá que acudirse al Servicio de Urgencias.

Si la picadura es de avispas, abejas, alacranes, o arañas, hay que observar si se ha clavado el aguijón, que se deberá extraer con la punta de una aguja desinfectada. No utilizarse pinzas ni intentar extraerlo con las uñas pues se puede comprimir la bolsa del veneno y aumentar la cantidad inyectada. También se puede extraer arrastrando una tarjeta plastifica sobre la piel. Cuando la picadura es dentro de la boca, introducir hielo hasta llegar al Servicio de Urgencias. En general, aplicar frío en la zona lesionada, y si aparecen mareos o malestar general, acostar a la víctima, abrigarla y efectuar traslado urgente al Servicio de Urgencias.

En episodios de picaduras de serpientes debe acostarse al accidentado e inmovilizar la zona como si fuese una fractura de un hueso, lo que permite que el corazón se contraiga despacio, disminuyendo así la velocidad de la sangre y ralentizando la difusión del veneno. Hacer una ligadura (no torniquete) más arriba de la mordedura, que dificulta que el veneno suba por las venas hasta el corazón y éste lo distribuya al resto del organismo, aplicar frío en la zona lesionada para contraer los vasos sanguíneos y disminuir el paso del veneno a la sangre, y trasladar de forma inmediata al Servicio de Urgencias. Está totalmente contraindicado intentar extraer el veneno haciendo una herida en la zona mordida o succionando.

En cuanto a perros, gatos, roedores (cobayas, ratones), o animales salvajes, deberá lavarse la herida con agua y jabón, aclarar con abundante agua, secar con una gasa estéril, taparla y acudir al Servicio de Urgencias, aunque la herida parezca muy leve. Hay que recoger todos los datos posibles sobre las características del animal (raza, tamaño, color, actitud, etc.), así como el nombre, dirección y teléfono de contacto del propietario si lo hubiese, pues nos lo preguntarán al ser atendido.

Por último, hemos abordado cómo actuar ante un atragantamiento. En primer lugar hay que pedir a la víctima que tosa, y si es así, no hacer nada, sólo vigilar por si deja de toser y se asfixia, en cuyo caso hay que actuar. Nunca dar de beber a una persona que se está atragantando pues puede atascar aún
más el cuerpo extraño que está provocando la asfixia.

La forma de actuar dependerá de la edad de la persona atragantada (si es un bebé, niños mayores de un año, o adultos) y de si la víctima está sola o acompañada. Como norma general, si no recibimos respuesta del atragantado y no puede toser, debemos colocarnos a su espalda, sujetarlo por la cintura con el brazo izquierdo y doblarlo hacia delante, dándole 5 golpes fuertes con el talón de la mano derecha en la parte alta de la espalda, entre las escápulas.

Si persiste la asfixia habrá que realizar la conocida como maniobra de Heimlich. Hay que colocarse detrás de la víctima, abrazarle con ambos brazos entre el ombligo y el esternón, y doblar a la víctima hacia delante. Colocar el puño izquierdo cerrado con dedo pulgar apoyado sobre el vientre, entre el ombligo y el esternón, la mano derecha encima de mano izquierda, y hacer 5 compresiones fuerte hacia atrás y arriba. Con ello se empuja el diafragma hacia el tórax y aumenta la presión dentro de las vías respiratorias. Si la víctima es una persona muy obesa o está embarazada las compresiones abdominales son ineficaces, y se sustituirán por compresiones sobre el tórax.

Comprobaremos si ha expulsado el objeto causante de la asfixia, y si no es así, repetir la maniobra. Si el cuerpo extraño no sale y la víctima pierde el conocimiento, colocarla en el suelo
boca arriba y hacer las maniobras de reanimación cardiopulmonar (RCP).

Escuela de Salud, 13 de diciembre 2017

Traumatismos, golpes de calor, y quemaduras, hoy en el Taller de Primeros Auxilios de la Escuela Salud

El I Taller radiofónico de Primeros Auxilios que coordina el doctor Antonio Rodríguez Carrión, dentro del espacio de la Escuela de Salud, se ha centrado en tres temas básicos como son los traumatismos, los golpes de calor y las quemaduras, frente a los que hemos conocido cómo debemos actuar.

En relación a contusiones, pueden clasificarse según el daño observado en la piel, y habrá que prestar especial atención cuando se trate de niños o ancianos. Para comprobar su gravedad, algunos signos de alarma serán la palidez intensa, mareos, tendencia al sueño, pérdida de conocimiento, dificultad para respirar, alteraciones en la visión, vómitos, hormiguillas o parálisis en algún miembro,y hemorragia por algún orificio natural.

Como norma general, en contusiones pequeñas basta aplicar frío sobre la zona lesionada (hielo durante unos 10-15 minutos), elevar el miembro lesionado y reposo de la zona afectada. El hielo no debe estar en contacto directo con la piel, sino que se echa en una bolsa de plástico y ésta se envuelve en un paño húmedo. El frío provoca contracción de los vasos sanguíneos, lo cual evita el edema y disminuye el dolor. En golpes fuertes hay que sospechar lesiones internas (fisuras o fracturas de huesos, rotura de órganos…), por lo que hay que acudir a Urgencias.

 

El golpe de calor o insolación es un trastorno que se caracteriza porque el organismo no puede controlar su temperatura y ésta aumenta rápidamente por encima de los 39´5 ºC en 10 o 15 minutos. Es un cuadro muy grave pues puede ocasionar discapacidad permanente o incluso la muerte si no se trata con rapidez.

En estos casos, no se produce sudor, por lo que la piel está seca, caliente y enrojecida, aunque puede haber quemaduras en caso de exposición directa al sol. Otros signos son el pulso rápido, dolor de cabeza, mareos, náuseas, calambres musculares, delirios, convulsiones, pérdida de conciencia y coma.

Ante un golpe de calor hay que llamar al Servicio de Emergencias (teléfono 112), y mientras llegan,

debemos acostar a la víctima en lugar fresco y valorar el estado de conciencia y la respiración, realizando reanimación cardiopulmonar si fuese necesario, bajarle la temperatura (con aire frío, o ducha o mojando sus ropas: la ropa mojada hace que el cuerpo desprenda calor 240 veces más rápidamente que si tiene ropa seca).

Por su parte, en el caso de quemaduras, habrá que actuar en función a su gravedad. En quemaduras de primer grado (superficial y solo presenta enrojecimiento y dolor) deberá mantenerse en agua fría o bajo el grifo durante 15 minutos si lo permite. Si la quemadura tiene gran extensión (por ej. quemaduras solares de la playa o piscina), tomar abundante líquido, y si aparecen síntomas como dolor de cabeza, vómitos o mareos, acudir al Servicio de Urgencias.

En quemaduras de segundo grado (además del dolor y enrojecimiento, la zona lesionada presenta ampollas) no romper las ampollas pues la quemadura se transformaría en una herida con posibilidad de infección, aplicar un antiséptico líquido (Cristalmina®) sobre las ampollas y cubrir con una gasa estéril. Si hay ampollas rotas, se recorta con cuidado la piel quemada con material estéril; seguidamente, se trata como una herida (comprobar la vacunación contra el tétanos). Además, se debe acudir al Servicio de Urgencias si las ampollas afectan a niños o ancianos, se localizan en cara, mamas, manos, pies o zonas de pliegues (cuello, articulaciones, genitales), o tienen una extensión mayor de una palma de la mano.

Por último, las quemaduras de tercer grado (la zona lesionada está muerta -necrosis-, con coloración blanquecina) se deben cubrir con gasa o paño limpio humedecido con agua o suero,  y acudir al Servicio de Urgencias.

Escuela de Salud, 29 noviembre 2017

Las heridas, hemorragias y las convulsiones, temas de hoy en el Taller radiofónico de Primeros Auxilios de Escuela de Salud

El I Taller radiofónico de Primeros Auxilios que coordina el doctor Antonio Rodríguez Carrión en La Escuela de Salud, nos ha enseñado hoy a actuar ante situaciones en la que encontremos heridas leves o graves, hemorragias y ante una convulsión.

Antes de tratar una herida hay que lavarse muy bien las manos, si se dispone de ellos, utilizar guantes estériles. Para limpiar las heridas leves utilizamos suero estéril o agua a chorro para arrastrar la mayor suciedad posible. La limpieza debe realizarse con gasas estéril y no con algodón, para no dejar hilillos pegados a la herida. Debemos quitar solamente los cuerpos extraños que sean visibles y se pueden sacar fácilmente (tierra, arena). Si existen algún objeto clavado o profundo no intentar extraerlo y acudir al médico o enfermero. Si no sangra basta aplicar un antiséptico transparente (Cristalmina®) y dejar secar al aire. Mantener vigilancia sobre la misma y si presenta color rojo, hinchazón, dolor intenso, o se observa pus, consultar con el médico o enfermero.

 Ante una herida grave lo más importante es controlar la hemorragia y trasladar urgentemente al accidentado a un centro sanitario. Se coloca al herido en posición de shock y se hace presión fuerte con la mano sobre la herida. Si pasados 15 minutos de compresión directa con la mano la hemorragia no cede: comprimir fuertemente con la mano la arteria más cercana, entre la herida y el corazón. Si existe herida perforante en el pecho la mejor postura de traslado en semisentado, para que pueda respirar mejor, si es el vientre se cubre con gasas estériles y se traslada con las piernas flexionadas, en ambos casos no hay que dar nada por la boca. La colocación de un torniquete es algo excepcional, pues suprime la circulación sanguínea y puede provocar la muerte de la zona sin sangre, lo que obliga a la amputación.  El torniquete se coloca en el brazo o en muslo, pues es donde las arterias se comprimen mejor.

En el caso de sospecha de hemorragia interna (traumatismo reciente en tórax o abdomen, piel pálida, fría y sudorosa, respiración rápida, la víctima habla de forma incoherente, mareo o pérdida de conciencia), llamar a Emergencias (teléfono 112), prevenir el shock: acostar al herido en posición lateral de seguridad, bien abrigado y no darle nada por boca.          

En el programa de hoy también hemos conocido como actuar ante una convulsión. Si la convulsión dura menos de 3 minutos (que es lo más frecuente) y el paciente se recupera totalmente, (aunque puede estar unos minutos aturdido y sin recordar lo que ha pasado), hay que evitar que la persona se lesione al caer contra el suelo, además debemos colocar detrás de la cabeza  un objeto blando, aflojar la ropa que apriete el cuello y pueda dificultar la llegada de sangre a la cabeza  o aquello que dificulte la respiración, colocarla en posición lateral de seguridad para evitar que se atragante con la caída de la lengua o con vómitos.

Importante también es que no hacer, no introducirle nada en la boca con la finalidad de que no se muerda la lengua, ya que se ha comprobado que esta maniobra no tiene utilidad. En el caso de la convulsión febril de los niños, se refresca con agua tibia, no con agua fría y nunca con alcohol.

Si se trata de la primera vez que ocurre, si le ha pasado antes pero de diferente manera o si  el cuadro convulsivo dura más de 10 minutos o la pérdida de conocimiento dura más de 30 minutos, hay que acudir al médico, también si se está embarazada, tiene vómitos continuados, dolor de cabeza, trastornos de la visión o aparece después de un golpe en la cabeza reciente.

Asimismo, toda persona epiléptica debe llevar colgada una chapa que lo indique y las medidas a adoptar en caso de crisis convulsiva.

Escuela de Salud 22 de noviembre

El taller radiofónico sobre Primeros Auxilios se centra hoy en la reanimación cardiopulmonar y la pérdida de conocimiento

Nuestra Escuela de Salud continua desarrollando el I Taller radiofónico de Primeros Auxilios que coordina el doctor Antonio Rodríguez Carrión, y que hoy ha abordado la reanimación cardiopulmonar y la pérdida de conocimiento. Desde las causas o signos de la parada cardiorespiratoria, hasta la forma de actuar ante este tipo de emergencias, que tienen como característica en común la necesidad de actuar de forma rápida y eficaz, puesto que transcurridos tres minutos provoca lesiones cerebrales irrecuperables o la muerte a los cinco minutos de no llegar sangre al cerebro.

Decenas de miles de persona mueren cada año en España a consecuencia de parada cardiorespiratoria, muchas de las cuales podrían haber salvado la vida si personas cercanas hubiesen sabido realizar una reanimación cardiopulmonar básica. Por todo ello, se hace más que recomendable que los ciudadanos participen en talleres0 para adquirir el correspondiente adiestramiento.

La Reanimación Cardio Pulmonar (RCP) es el conjunto de maniobras que se aplica a una persona en parada cardiorespiratoria al objeto de llevar suficiente oxígeno a sus órganos vitales, especialmente al cerebro. Ante este tipo de emergencias, el primer paso debe ser adoptar la correcta posición de diagnóstico y reanimación, tanto del socorrista como del afectado, para posteriormente despejar posibles obstáculos de la vía aérea.

A continuación, se procederá a diagnosticar si existe pérdida de conocimiento, comprobando que la víctima responde o no a estímulos, y si se registra respiración. Si la respuesta es positiva se debe colocar al paciente en posición lateral de seguridad hasta que llegue el Servicio de Urgencias (sin dejar de vigilar al paciente por si apareciera parada respiratoria). Pero si no hay respiración implica que hay parada cardíaca, por lo que hay que  pedir ayuda inmediata a Emergencias Sanitarias y comenzar la RCP. 

Mientras llega la ayuda, el socorrista realizará el masaje cardíaco y la respiración artificial extendiendo sus brazos perpendicularmente a la víctima, colocando el talón de una mano en la mitad del esternón y la otra mano encima. Deberá apretar el esternón dejando caer el peso del cuerpo, haciendo una presión que ocasione un descenso de unos 5 cms, con una frecuencia de 100-120 compresiones por minuto (dos compresiones por segundo). Después de cada 30 compresiones se hacen 2 insuflaciones, lo que se denomina un ‘ciclo’. Así, cada 5 ciclos  (dos minutos) se hará una pausa de 5 segundos para comprobar si la víctima respira espontáneamente.

Pérdida de consciencia

Una persona está consciente cuando reconoce los estímulos que le llegan y es capaz de reaccionar a ellos. Esta reacción puede ser un movimiento, un quejido,…Cuando la inconsciencia no es completa y puede responder a algunos estímulos con actos lentos, torpes y confusos, se dice que esa persona estás semiinconsciente, aturdida, confusa, desorientada, o  tiene alteración del estado mental, en este caso la persona siempre respira y, por tanto, le late el corazón y tiene pulso.

Cualquier alteración del nivel de conciencia, completa o incompleta, que aparece de forma brusca y no recupera el conocimiento antes de un minuto debe ser considerada como una emergencia. Este estado puede durar poco tiempo y recuperarse la normalidad, o ser irreversible y conducir a la muerte.

Una persona inconsciente puede estar respirando o no. Si respira implica que el corazón late y, por tanto, tiene pulso (no está en parada cardiorespiratoria). Si no respira implica que tiene parado el corazón y, por tanto, no tiene pulso (está en parada cardiorespiratoria).

Por ello, ante una persona inconsciente con parada respiratoria hay que considerarlo también como parada cardíaca sin perder tiempo en intentar tomar el pulso, y hay que proceder de inmediato a llamar a Emergencias (112) y a realizar la reanimación cardiopulmonar.

Escuela de Salud, 15 noviembre 2017