A pesar de la opinión predominante los jóvenes si leen. Así los reflejan los datos desprendidos del Barómetro de Hábitos de Lectura y Compra de Libros en España (2020) por la Federación de Gremios de Editores de España, que determina que el 100% de los niños y niñas entre 10 y 14 años y el 93,4 por ciento de los jóvenes entre 15 y 18 años leen libros. Estas cifras descienden a partir de los 15 años hasta el 74,7 por ciento en lectores en tiempo libre y hasta el 49,8 por ciento en lectores frecuentes.

Del Día del Libro, del fomento de la lectura en el público juvenil y de sus preferencias como lectores, hemos hablado hoy en nuestro foro de reflexión mensual con el alumnado de Las Cumbres. Para ello nos han acompañado Montse Mancilla, Lucía Ramírez, Daniela Bohórquez, Irene Martínez y Andrea González, de 1º de Bachillerato, junto con la profesora de Lengua y Literatura Carmen Bravo.

A partir de los 14-15 años las tareas y los estudios crecen en tiempo y el momento de ocio se entrega en muchos casos a las redes sociales. Una realidad que resta el momento de la lectura por placer, al margen de lo académico. Aquí juega un importante papel los docentes que ejercen en muchos casos como orientadores. En esto coincide Carmen  Bravo que entiende que la lectura de los clásicos a esas edades debe hacerse desde el acompañamiento y el debate, provocando su curiosidad.

Las nuevas tecnologías, nos proporcionan una distracción, pero también una herramienta de trabajo alternativo que contribuye  a la búsqueda constante de la motivación del alumnado. Este es el caso de las sesiones que se mantienen con los autores de las lecturas propuestas en clase. Uno de estos encuentros se mantenía el pasado martes con la  se consigue con las propuestas alternativas, como con la autora española de literatura juvenil, Beatriz Osés, quien hablaba directamente vía telemática de su obra, la saga de Erik Vogler.

Para el alumnado de Las Cumbres la lectura les permite adquirir conocimientos y contribuyen a tener una actitud más abierta, es una actividad estimulante, que permite evadirse conocer otros mundos y comprenderlos. Además, todas coinciden en que el hábito lector se desarrolla con todo tipo de obras, no es necesario que sean de corte académico. De este modo corroboran, lo que ya hace tiempo sentenciaba el Catedrático de Sociología de la Comunicación, Manuel Martín Serrano,»el universo de la lectura se ha transformado”.

Si bien se inclinan por la lectura en papel antes que en digital, dan uso de ambos formatos aumentaron su lecturas durante el confinamiento.

Sobre los booktubers o el papel de la lectura como elemento socializador hemos hablado también en este tiempo de debate. Todas han señalado la importancia de las Bibliotecas de los centros educativos, no sólo como espacio de estudio y consulta, sino también como elemento socializador, destacando la figura del bibliotecario o bibliotecaria que asesora a los usuarios en función de sus intereses e inquietudes personales.

Debate con el alumnado de Las Cumbres 23 de abril