Las tardes de tareas escolares se pueden convertir en un auténtico conflicto familiar, los menores se hacen los remolones y los padres se frustran. De este escenario, tan frecuente hemos hablado hoy en la Consulta de Psicología Infantil y Juvenil. Con la psicoterapeuta y pedagoga Lourdes Castro hemos reflexionado sobre esta situación, ofreciendo una serie de recomendaciones para conseguir los más importante, la motivación y crear el hábito de estudio. Establecer un horario, un tiempo estimado para su realización y por supuesto estar disponibles, pero sin hacer los deberos con (o por) ellos, facilita su autonomía.

A partir de los seis -siete años la educación se va formalizando y los aprendizajes se hacen más concretos, es cuando llegan los deberes y dependiendo del menor, se hace necesario marcar un tiempo aproximado de trabajo diario. Para Castro este no debe superar los 30 o 40 minutos (aumentando según la edad). Fuera de esos límites temporales la concentración disminuye y su parte emocional reacciona en conflicto. Esta es la batalla diaria que afrontan muchos hogares, a causa del excesivo tiempo dedicado a las tareas escolares. Sobre este aspecto, Castro ha invitando a los padres a pensar, «a que coste está saliendo la tarea».

Las tareas escolares, pretenden afianzar lo aprendido en clase y crear además un hábito de trabajo que nos servirá en el futuro. Hay que dejar que esa tarea la asuma sólo el escolar, contando siempre con el apoyo de los padres, en un entorno libre de distracciones y con un horario adecuado. Además de crear el hábito de estudio hay que enseñarles a organizar su propias tareas, retirando los dispositivos y pantallas para evitar las distracciones.

Consulta de Psicología Infantil y Juvenil con Lourdes Castro