Mantiene en la actualidad dos cursos de maquinista con aforo reducido de sólo 5 alumnos y ha aplazado un nuevo curso de pequeña marroquinería cuyo inicio estaba previsto la semana pasada. El objetivo, minimizar riesgos hasta que mejore la situación en la localidad.

El director de la Escuela de Artesanos de la Piel, Juan Enrique Gutiérrez, ha explicado hoy en ‘La Mañana’ de Radio Ubrique las nuevas medidas puestas en marcha en sus aulas, y que vienen a reforzar el protocolo ya existente, ante el incremento de la incidencia por COVID-19 registrado desde hace varias semanas en Ubrique. «Se trata de un ejercicio de responsabilidad con el objetivo de minimizar riesgos tanto para el alumnado como para el profesorado», señaló.

En este nivel del alerta sanitaria se establece la reducción de aforos al 40%, que es lo que ha hecho la Escuela, a pesar de que en realidad el número de alumnos por clase era ya de sólo 12 para garantizar la distancia de seguridad, y de la amplitud de sus aulas, de 103 metros cuadrados. De esta manera, se han puesto en marcha turnos para cada uno de los dos cursos de  maquinista que estaban desarrollándose, con 5 alumnos por clase. En uno se ha optado por turnos semanales, mientras que en el otro están funcionando en días alternos. Con respecto a los cursos de pequeña marroquinería, la pasada semana debía comenzar una nueva promoción, pero se preferido aplazar el inicio de las clases hasta que la tasa de incidencia baje.

La Escuela de Artesanos de la Piel retomó sus cursos tras el verano, permaneciendo cerrada hasta entonces desde el mes de marzo en que se decretó el estado de alarma. A principios de septiembre volvían a abrir sus aulas con un amplio protocolo de medidas preventivas, que ahora se ha visto reforzado más si cabe. En la actualidad están solicitando además al alumnado que las mascarillas que lleven sean homologadas, y en la medida de lo posible FFP2.

En otro orden de cosas, Juan Enrique Gutiérrez informó que siguen trabajando en la consecución de una titulación oficial para las personas que realizan sus cursos. Ahora mismo al finalizar cuentan con un título privado expedido por la Escuela, que les sirve de cara a las empresas marroquineras, pero esperan lograr pronto el reconocimiento de esta formación a través de un certificado de profesionalidad que les acredite oficialmente.

Juan Enrique Gutiérrez, director de la Escuela de Artesanos de la Piel