La Educación en Igualdad en el ámbito familiar es el tema que hemos abordado hoy en la Consulta de Psicología Infantil y Juvenil de La Mañana. La psicoterapeuta y pedagoga Lourdes Castro, nos ha propuesto realizar un ejercicio de reflexión, invitándonos a pensar que tipo de valores queremos trasmitir a nuestros hijos.

Para Castro con la corresponsabilidad ganamos todos. La distribución de  las cargas familiares en función de los roles tradicionales ha supuesto una merma, tanto para las mujeres como para los hombres, con grandes pérdidas por ambas partes. Si bien la mujer históricamente ha debido renunciar al marco profesional por asumir en solitario la crianza, el hombre se ha perdido las ganancias y beneficios de la misma crianza. Tal y como indicaba Lourdes Castro, todos perdemos, si no existe igualdad real, “la mujer ha tenido  pérdidas, muchísimas, pero el hombre también”.

Aquí introduce el concepto de introyecto, valores que nos han transmitido, sin formar parte de nuestra propia experiencia y que reproducimos en nuestro día a día sin darnos cuenta, como propios. Es importante, atender a estos funcionamientos en el entorno familiar, entendiendo que, “cuando se crea a una niña frágil, (que espera ser salvada), también hay un niño fuerte que no puede llorar y que también sufre”. Para educar en Igualdad hay que huir de los esteriotipos de género que acaba marcando a la persona a medio y largo plazo.

En este sentido, la familia cuenta con el papel principal a la hora de contribuir en la consecución de una sociedad igualitaria.  La sociedad está formada de familias y ahí es donde empieza la educación, «los adultos que rodeamos a los niños son una fuente de información, esa educación que no se ve es la más potente”.  Es por tanto, desde este entorno, donde se impulsan los cambios.

Y es que, el hecho de que los cuidados sea labor de lo femenino no tiene nada de natural, una educación basada en el cuidado y la empatía no debe centrase solo en las niñas, sino que podría ser beneficiosa para  conseguir un mundo mejor si se extendiera a todos los seres humanos sin distinción.

Lourdes Castro en la Consulta de Psicología Infantil y Juvenil 8 de marzo