Los límites existen y forman parte de nuestra vida. Son necesarios para el desarrollo de los menores y para su futuro como ser social. Establecer límites es decirle hasta dónde puede llegar, qué tienen permitido hacer y qué no. Los límites le dan al niño contención, seguridad y protección para enfrentarse al mundo. ¿Pero cómo y cuándo hay que ponerlos?. A esta pregunta hemos intentado dar respuesta hoy en la Consulta de Psicología Infantil y Juvenil. Para ello, la psicoterapeuta y pedagoga Lourdes Castro, se ha basado en las 7 pautas marcadas por el neuropsicólogo Álvaro Bilbao. Lo primero es establecer normas sin sentimiento de culpa, hacerlo pronto, antes de las consecuencias, siempre y  de manera consistente, tranquilamente, con confianza y ternura.  

Pronto, para frenarlo antes de que ocurra y evitar que la conducta negativa se arraigue en el niño y desde la primera vez que se detecte un comportamiento que no es adecuado.

Antes: Intentar frenar ese comportamiento antes de que ocurra, resulta más efectivo evitar una conducta no deseada que corregirla veinte veces.

Siempre: Es muy probable que, aunque lo hayamos corregido, vuelva a realizar esa conducta inapropiada en otra ocasión y muchas veces más. Es por ello, por lo que los límites deben ser claros, coherentes y estar siempre presentes.

Consistentemente: Debe haber siempre un consenso entre los padres y el resto de la familia de nada sirve que uno le prohíba si los otros lo permiten.

Tranquilamente: Sin gritos ni nerviosismo, porque si no lo hacemos así, el niño permanecerá en alerta y no escuchará. Debemos estar calmados para que pueda asimilar y aprender lo que se le está enseñando.

Con confianza: Mantenerse firme y confiado es importante, para conseguir que obedezca.

Con ternura: Si nota tu cariño, sabrá que no es ataque y asimilará mejor el límite.

Consulta de Psicología Infantil y Juvenil, con Lourdes Castro, pedagoga y psicoterapeuta