Aunque el impacto es menor que en la industria de la Moda, los últimos datos apuntan un descenso en 2020 de la producción marroquinera nacional entre el 18 y el 25%, mientras que las exportaciones habrían retrocedido un 21%. El bolso es el artículo menos afectado, con una caída en ventas de entre el 10 y el 15%. Dentro de la situación general, Asefma percibe una mayor fortaleza en el sector de la Piel ubriqueño.

Las cifras históricas del 2020 para la economía en lo negativo están teniendo su reflejo también en el sector marroquinero, tal y como subrayaba hoy en ‘La Mañana’ de Radio Ubrique el secretario general de la Asociación Española de Fabricantes de Marroquinería, Fernando Gutiérrez. Aunque matizó que el mazazo está siendo menor que en la confección y el textil, donde se calcula un descenso del 40% en ventas, el frenazo para la evolución ascendente del sector marroquinero en los últimos años es también muy importante «porque no hay demanda, y es un problema sin solución inmediata, puesto que está desapareciendo muchos comercios». Según los últimos datos recibidos, calculan en 2020 una caída de entre el 18 y el 25% en la producción nacional, mientras que las exportaciones a mes de noviembre habían retrocedido ya un 21%.

Con un mercado nacional casi desaparecido desde antes de la pandemia, la tabla de salvación para la marroquinería sigue estando en las exportaciones, y en la actualidad también en las ventas por Internet que, en cualquier caso, no llegan a alcanzar el volumen de año anteriores en las tiendas físicas.

En el caso concreto de Ubrique, Gutiérrez explicó que las noticias que les llegan apuntan una mayor fortaleza de su sector frente a la crisis. También con datos negativos, «pero sin grandes cierres ni la desaparición de microempresas que estamos viendo en otros puntos de España». En este sentido, destacó la importancia de la «paz social» lograda en una situación como la actual, tras la firma del Convenio Colectivo, y quiso transmitir un mensaje de apoyo y reconocimiento.

En relación a este 2021, reconoció que continúa la incertidumbre y la precaución sobre la evolución del año. «Tras la suspensión de las ferias de marzo y abril, se prepara la organización de las de septiembre, pero hay quien ya da el año por perdido y piensa en el 2022 como el de la recuperación», aseguró. Sobre las ayudas europeas, prefiere esperar a ver cómo se distribuyen, y confía en que se destinen a garantizar el mantenimiento de los puestos de trabajo. Por parte de las Administraciones Públicas echa en falta ayudas a fondo perdido para las empresas, como ocurre en otros países europeos, en vez de aplazamientos y financiación.

Fernando Gutiérrez, secretario general de ASEFMA