Dentro de los grupos que se mantienen año tras año en el Carnaval de Ubrique se encuentra la murga de los Ordóñez. Un grupo que permanece lejos de la oficialidad pero que mantiene su esencia con el paso de los años. Lo consigue, entre otras cosas, con la entrada de nuevos componentes que, desde el año pasado, han traído aires renovados al local de ensayo. Entre ellos se encuentran Diego Chacón, Alejandro Marín y Alberto Cordón, quienes han valorado sus primeras experiencias en esta murga. “Es como si ya nos entendiéramos de otros años. Cuando hay buen rollo y vas en la misma sintonía te lo pasas mejor. Nosotros vamos a disfrutar y eso lo notamos nosotros y la gente”, afirman.

La idea de Los dirigentes el pasado Carnaval cuajó entre ellos y entre el público, que volvió a acoger muy bien a una murga que salió a última hora pero que cumplió con el mejor de los pronósticos. “El nivel es el mismo que todos los años, pero la experiencia que tiene Pedro Ordóñez hace que sepamos lo que hace reír”, comentaba Diego Chacón, autor este año de la letra del popurrí. ‘La banda sin capitán y sin veneno (Los Vap Street Boys del Toleo)’ es su propuesta para este 2023. Una idea de Daniel Rodríguez a la que Pedro Ordóñez le ha vuelto a poner la música y la letra en la presentación, los tres pasodobles y los 7 cuplés que vienen interpretando.

Sin novedades en el grupo, de nuevo volverán a afrontar la fiesta de la misma manera. Al igual que ocurriera el año pasado, han vuelto a animarse tanto en la Tortillá y Jamoná como en la Chicharroná y Papas Aliñás, además de su ensayo general en el Jardín. En uno de los años en los que más pases están dando y darán, aseguran que “salir como callejeros no significa cantar menos”. Eso sí, huyen de escenarios “por vértigo” y apuestan por “cantar cerca de la gente, notar su calor, interactuar con ellos. Es algo que caracteriza a esta murga y nos permite transmitir más y a ellos sentirnos más cercanos”. En este sentido y en relación al bajo número de agrupaciones oficiales que contrastan con la elevada oferta de callejeras, subrayan que “el futuro del Carnaval de Ubrique está en la calle y no en un teatro”. Para argumentarlo se basan en el pasado fin de semana, cuando acabaron cantando pasadas las ocho de la tarde en el evento de la Peña Sevillista. “Es digno de admirar que una fiesta gastronómica acabe así a esa hora”, sentencian.

Eso sí, admiran a quien sale de manera oficial pese a que ellos no le ven ventajas según su manera de entender esto. “Son los que le dan vida y estructura al carnaval”, recuerdan.