Estrenamos hoy en La Mañana «Alma Petaquera» tertulia de mayores sobre el patrimonio marroquinero

El pasado mes de julio se presentaba el Manual del petaquero. Patrimonio cultural de la piel de Ubrique. Un proyecto promovido por  la Asociación La Piel de Ubrique ‘Bypiel’ y asesorado por un grupo de expertos petaqueros  que reunidos dos veces por semana compartían entre otros aspectos el trabajo de la piel y la experiencias de una generación marcada por el impulso de la marroquinería en Ubrique. Veteranos, algunos de ellos octogenarios o en camino, que con sus aportaciones han hecho historia local, una historia que es la de muchos ubriqueños anónimos que han contribuido con su quehacer marroquinero diario a construir nuestra localidad tal y como la conocemos en la actualidad.

Paras nutrirnos de su experiencia estrenábamos hoy en La Mañana de Radio Ubrique una serie de intervenciones radiofónicas que nos llevará abordar distintas temáticas, manteniendo como hilo conductor el patrimonio de la marroquinería ubriqueña y siguiendo la línea del trabajo desarrollado por el Manual del Petaquero y la exposición realizada este pasado verano.

En nuestra primera tertulia nos han acompañado, Juan Enrique Gutiérrez, como impulsor de este espacio que ha sido bautizado con la denominación «Alma Petaquera», junto con los ubriqueños Juan Ríos, Prudencio De Miguel, Manuel Gago, Antonio Avelino y Rafael Benítez. Con ellos hemos hablado de «Los Mediodías» y el Día de los Paseos, una tradición que ya perdida, se recuerda con añoranza.

FOTO: Petaqueras de Manufacturas ALFA en un “mediodía” de mediados de la década de 1950. Fuente: Manual del Petaquero (2019), pág. 685, obra auspiciada por la Escuela de Artesanos de la Piel de Ubrique.

FOTO: Petaqueras de Manufacturas ALFA en un “mediodía” de mediados de la década de 1950. Fuente: Manual del Petaquero (2019), pág. 685, obra auspiciada por la Escuela de Artesanos de la Piel de Ubrique.

Según el Manual del Petaquero, Los Mediodías correspondían a «media jornada del lunes dedicaba al esparcimiento de los petaqueros. En invierno, tras sucesivos días ininterrumpidos de mal tiempo, cuando llegaba un lunes soleado, los petaqueros “más dispuestos” improvisaban y corrían la voz en las empresas para solicitar medio día a sus jefes. Algún papelito llegaba al jefe de taller o la intención era trasladada por el enlace del sindicato, formas había varias, pero el objetivo era el mismo: echar un día entero, o mediodía la mayor parte de las veces (en esas ocasiones no había tanta chicha, pues ya se iba comido), en alguna de las Viñas de Ubrique. Las mujeres también participaban.  De todas formas, que nadie se engañe: esas horas se recuperaban en los días siguientes».

De esta misma manera nos lo han explicado los protagonista de aquellos Mediodías ,una tradición que llegaba a encadenar hasta 13 lunes de mediodía en otoño y que cuando empezaba moverse, «no lo paraba nadie».

La falta de regularización laboral y la sobrecarga de trabajo con jornadas de más de 48 horas laborales de lunes a domingo, que se prolongaban con las tareas por cuenta que se llevaban a casa, propiciaba este descanso como vía de escape en la jornada de los lunes, siempre los lunes y siempre en otoño. Los Mediodías empezaban después de feria, en un periodo en el que se auguraba el mayor volumen de producción, los meses antes de Navidad. Ante esta realidad, nace de manera espontánea, los Mediodías, muchas veces promovido incluso por los propios fabricantes y siempre con su respaldo. Y es que al final la producción se acababa sacando con o sin descanso de Mediodías.  

Si con los Mediodías los hombres se iban de viñas y las mujeres a pasear, con el Día de los Paseos, el grupo se reunía sin distinción para disfrutar de un día de campo, cargado de castañas y boniatos. Una jornada en Ubrique no laboral y sin remunerar,donde los petaqueros no iban a las fábricas.

FOTO: Familiares y amigos ubriqueños en un Día de los Paseos de finales de la década de 1950. Manual del Petaquero (2019), pág. 671, obra auspiciada por la Escuela de Artesanos de la Piel de Ubrique.

En el Manual del Petaquero, se describe la celebración del Día de los Paseos: «el 2 de noviembre (Día de los Fieles Difuntos) las familias de Ubrique tradicionalmente se reunían e iban a comer al campo. Los petaqueros dejaban atrás sus pañetes y las petaqueras sus delantales en un día de campo para pasar junto a sus familias. Las personas se desplazaban a pie y la zona en la que se acostumbrada a pasear y a parar se extendía desde Las Cumbres hasta La Variante, por la carretera antigua a la actual. Más tarde, la zona se amplió a la subida de Benaocaz, a la altura de la Viña El Boniato y Santa Lucía. Los petaqueros dejaban atrás el pañete y disfrutaban un día en excelente compañía. Esta costumbre, por desgracia, desapareció a principios de los años 70».

El Día de San Blas el 3 de febrero también como tradición con la subida a Benaocaz, por la calzada de Ubrique hasta la «Cabeza del Toro», se beneficiaba de la jornada de mediodía.

Todas estas tradiciones, especialmente los lunes de Mediodía y el Día de los Paseos desaparecería en la década de los 70 con la llegada de una mayor regularización laboral en el sector.

«Alma Petaquera». Los Mediodías y el Día de los Paseos.