Junto a un compañero, el policía nacional ubriqueño Diego Gómez Fernández, fueron los primeros en acudir a la llamada urgente por un incendio bajo un bloque de pisos en Ronda el 25 de agosto de 2022. Su rápida intervención, llamando puerta por puerta a medio centenar de vecinos y ayudando a las personas que no podían salir por su propio pie, contribuyó a evitar que se registrasen víctimas, a pesar de la virulencia del fuego que no pudo ser sofocado hasta dos días después.

Este pasado martes, y a propuesta del Consorcio Provincial de Bomberos de Málaga, recibían la ‘Medalla de Plata al Mérito’ de Protección Civil, destacando su conducta de valor y abnegación, en un acto en el que estuvo acompañado por su familia y por el alcalde de Ubrique, Mario Casillas, junto a la concejala de Seguridad , Mariam Moreno. Hoy en ‘La Mañana’ de Radio Ubrique hemos querido trasladarles la felicitación desde su pueblo ante este reconocimiento que no es el primero. Ya en 2021 recibió el Premio a los Valores Humanos de manos de la Fundación Policía Española, por evitar un año antes la muerte de una mujer en el Tajo de Ronda.

El Policía Nacional ubriqueño ha querido agradecer especialmente el haber estado arropado durante ese acto por los representantes del Ayuntamiento de Ubrique, dedicando la condecoración también a todos los compañeros de Cuerpos y Fuerzas de Seguridad que realizan una labor silenciosa en su día día a día, en muchos momentos difíciles ante fallecimientos o el sufrimiento de personas. “Te hace seguir trabajando con ilusión y muchas ganas”, reconoció.

Diego Gómez es Policía Nacional desde hace 18 años ya, estando en la actualidad destinado en Jerez. Durante su servicio en Ronda, el pasado año junto a un compañero fueron los primeros en acudir al incendio de un bazar chino en una primera planta, que afectó al resto del edificio de forma muy rápida. En total, debieron ser desalojados los residentes de tres bloques de pisos. La virulencia del fuego fue tal que no pudo ser extinguido hasta dos días después, calcinando el edificio, del que terminaron por caerse las cuatro entreplantas.

Tras llamar a los telefonillos, algunos contestaron, pero otros vecinos no, así que decidieron ir puerta por puerta, ayudando a bajar a las personas con movilidad reducida. “Fuimos planta por planta con el humo por los pasillos, y el fuego entrando por algunas ventanas”, recuerda Diego, en una acción en la que llegaron a poner sus días en riesgo para asegurarse de que nadie se quedaba atrás.

Diego Gómez, Policía Nacional ubriqueño