La diseñadora ubriqueña Margarita Muñoz nos habla de su trayectoria profesional en El Personaje de Radio Ubrique

El pasado lunes la empresaria ubriqueña afincada en Arcos, Margarita Muñoz recogía en el Palacio de Cibeles, el Premio Nacional a la Moda a la Excelencia Empresarial Prenamo 2017, que otorga  la Asociación de Nuevos Diseñadores españoles ANDE. Una entidad sin ánimo de lucro, cuya finalidad es la promoción y divulgación del trabajo de los nuevos talentos de la moda de España. Los organizadores valoraban de la firma Margarita Muñoz, el ser una «marca de referencia obligada para los nuevos emprendedores, tanto por su excelencia en la calidad del producto, como por su gestión de empresa».

Su trabajo era conocido y también reconocido en nuestro entorno, pero ahora traspasa las fronteras locales para abrirse hueco en el competitivo mundo de la moda nacional e internacional. Todo un logro cuya clave, como siempre en estos casos, está en la constancia y el esfuerzo.

Hoy con «El Personaje«, hemos conocido la historia de esta ubriqueña hija de petaqueros. Ella nos ha contado como desde cero y en apenas cuatro años ha conseguido con marca propia, estar presente en más de 70 puntos de venta. Margarita reconoce que a pesar de ser su sueño, jamás pensó cuando con 16 años trabajaba en una fábrica de la localidad, que acabaría diseñando moda pret a porter.

La necesidad de crear composiciones textiles proviene de sus progenitores, no son pocas las veces que veía a sus padres, cortar, rebajar con la chaveta, empastar y dar forma a una materia prima, la piel, hasta convertirla en un producto de lujo, elaborado con principios de calidad artesana. Con estos retales y los textiles de su tía, preparaba de niña sus diseños. Esa inquietud no la abandonó a lo largo de la vida y tras los avatares del destino, su marido y compañero en esta aventura de la moda, Manu,  la animó a embarcarse en un proyecto que empieza alcanzar dimensiones de éxito.

Después de salir de Ubrique con poco más de 20 años, en 2003 se estable en Arcos, allí hace ocho años la crisis la convierte en emprendedora y crea su propio negocio, una tienda de ropa de venta multimarca que poco a poco empieza a promocionar de manera ingeniosa a través de las redes. Después de cuatro años comienza a diseñar, dando forma a creaciones propias. Es en este primer momento cuando nace «Valentina», su diseño estrella, el más vendido de sus colecciones, que cada temporada debe reinventarse, para satisfacer la demanda de su clientela. Con «Valentina»,  Múñoz consigue vestir a cualquier mujer, un diseño que evoca a una «mujer femenina, independiente y con personalidad, segura de si misma y su belleza, muy andaluza». Y es que, es la mujer andaluza su principal fuente de inspiración, de ahí que todos sus diseños tengan nombre de mujer.

Su primera colección hace cuatro años, apenas contaba con diez prendas, ahora prepara dos colecciones al año, con unos cuarenta diseños cada una, las cinco últimas campañas han sido presentadas en Madrid en la Feria Momad Metrópolis, el Salón Internacional de textil y complementos, que organiza Ifema. Llevar este ritmo creativo no es fácil, requiere  mucho trabajo y  grandes dosis de entusiasmo, algo que no le falta a la ubriqueña, porque tal y como afirma «a mi esto me encanta, desde siempre». Y no se refiere sólo al diseño, también al trato humano y personalizado que dispensa a sus clientas, desde el primer momento que descuelga el teléfono para atendernos en persona.

Los precios y la promoción mediante las redes sociales son los ingredientes que faltan para determinar el éxito de su negocio. Como empresaria de visión, Margarita prefiere, «ganar menos pero vender más», con diseños de calidad pero al alcance de todos los bolsillos. Además sus prendas de fiesta para ocasiones especiales son muy fáciles de obtener a través de las redes, ya que la mayoría de sus ventas son on-line mediante el portal promocional que ha sabido crear en Facebook.

En la actualidad Margarita Muñoz, prepara su última colección que estará lista para finales de verano e irá directa a Momad. Esperamos conocerla pronto en las redes.

El Personaje con la diseñadora ubriqueña Margarita Muñoz 23 de junio

¡Todo el equipo de #MargaritaMuñoz os desea un feliz verano repleto de moda!

Pubblicato da Margarita Muñoz su Mercoledì 21 giugno 2017

El Personaje visita a Ana Pan Huertas, profesora e intérprete en la costa suroeste inglesa

Volvemos hoy con nuestro espacio ‘El Personaje’ hasta las islas británicas, en este caso con destino a la costa suroeste donde reside desde hace ya 14 años la ubriqueña Ana Pan Huertas, profesora de español en una pequeña academia, e intérprete para entidades británicas como la Seguridad Social o la Policía. Allí conoció a su marido, Ian, con quien ya ha creado su propia familia, de la que forma parte desde hace 7 meses su bebé, Mawi.

Ana supone, sin duda, toda una pionera ubriqueña en salir a buscar una salida profesional fuera de nuestro país, con el objetivo de cumplir su deseo de viajar y conocer la lengua inglesa. Con esta intención se marchó ya en 2001 hasta Gran Bretaña para trabajar como au pair en Londres en una primera experiencia que posteriormente repetiría 2 años después. En esta segunda ocasión, en 2003, buscó ya una zona más rural en la que se viese obligada a practicar más su nuevo idioma, llegando hasta Gwithian, una localidad costera en el condado de Cornualles, al suroeste de Inglaterra.

Aunque en la actualidad se encuentra en período de maternidad por el reciente nacimiento de su hijo, Ana cuenta con una pequeña academia propia, en la que da clases particulares como profesora de español a unos alumnos que conocen perfectamente los monumentos, tradiciones, y actividad de Ubrique, que pasea con gran orgullo.

De hecho, ha llegado a organizar cursos intensivos de español en nuestra población durante la semana de Feria en septiembre, con alumnos matriculados a través de Internet de distintos puntos del Reino Unido. Además, trabaja como traductora e intérprete colaborando con la Seguridad Social y la Policía británicas.

En Gwithian disfruta de un clima muy similar al de la costa norte española, puede ver cada mañana el mar desde su ventana al levantarse, y además practicar los deportes acuáticos y de aventura cuya afición comparte con su marido. Tanto parapente, como surf, o kitesurfing, que pronto podrá practicar con una tabla pintada por Ian en la que pueden verse tanto a su bebé como la ermita del San Antonio. Además, nos demuestra que es una mujer muy polifacética, ya que también realiza carreras de fondo en atletismo, con varias maratones en sus piernas.

Viajar es otra de sus grandes pasiones, y de hecho ha viajado ya a países como Indonesia, Tailandia, Vietnam, Camboya, Cuba, Laos, y varios países europeos, aunque sin duda guarda uno de su mejores recuerdos de la gente de Sri Lanka, que ha visitado hasta en tres ocasiones. En 2001 fue seleccionada en su región para participar en un intercambio organizado por la ONG Rotary, a través del cual pudo viajar a Venezuela durante 6 semanas visitando en varios proyectos y ejerciendo su profesión. A pesar de todo ello, Ana Pan reconoce echar de menos a su familia y amigos, y el ambiente de Ubrique, que en cualquier caso volverá a visitar en unos meses.

El Personaje, Ana Pan Huertas, 9 junio 2017

El Personaje de este viernes homenajea a los ubriqueños reconocidos con motivo del Día del Petaquero

Según el último informe sobre el sector de la Piel editado por Asefma, la Asociación Española de fabricantes de Marroquinería, Andalucía es la que aportó el mayor volumen de la estructura industrial en España en el año 2015. En esta publicación se recoge que nuevamente las exportaciones son un valor en alza, alcanzando los 908 millones de euros, una subida que añadida a los últimos dos años supone un incremento del 30 por ciento.

Un sector que está siendo impulsado en la actualidad  por las administraciones desde diferentes frentes. La última intervención, la inversión directa para la ITI Ubrique Creativa de cuatro millones setecientos mil euros, que actuará  sobre la formación del sector, la innovación, la tecnología o la difusión.

Todos estos datos nos vienen a demostrar la importancia de la Piel, cifras sin embargo, que no explican la forma de vida de un pueblo dedicado desde hace décadas a la industria artesanal de la marroquinería. Hoy con El Personaje de Radio Ubrique, hemos dejado al margen los aspectos trascendentales de la Piel, para conocer historias, tres historias para ser exactos. La de una petaquera de profesión, un empresario-petaquero emprendedor y un viajante de vocación, que serán reconocidos dentro de los actos institucionales que con motivo del Día del Petaquero se llevarán a cabo hoy a las ocho de la tarde en el Convento de Capuchinos.

Josefa Rodríguez Sevillano, (en la modalidad de trabajador), Lorenzo Atienza Tardío, (en la categoría de empresarios), y Manuel González Barea (en la de viajante), nos han acompañado hoy en La Mañana de Radio Ubrique, junto con los representantes de los colectivos que han elevado su candidatura en el proceso de selección de los homenajeados con motivo del Día del Petaquero.

A priori, los tres ubriqueños tienen en común dos cosas, la edad, ya que todos son octogenarios y el haber hecho de la marroquinería su oficio, su sustento familiar y su forma de vida. Su historia, la que hemos conocido hoy,  es la de muchos ubriqueños anónimos que han contribuido con su quehacer marroquinero diario a construir nuestra localidad tal y como la conocemos en la actualidad.

La petaquera Josefa Rodríguez Sevillano, Pepa la Sevillana, como se la conoce, tiene 83 años, con 36 enviudó quedándose a cargo de sus cuatro hijos. La necesidad se impuso entonces y comenzó a trabajar en casa, donde podía cuidar de su familia. Las petacas no le eran ajenas a Pepa, porque ya con 12 años cosía petacas y  monederos en tablillas para Pepe Corrales por tres reales la docena o fundas de gafas para Consuelo Bohórquez. En la década de los setenta, la costura a mano se perdió por lo que comenzó a trabajar aleccionada por su hermano Francisco, forrando estuches, tabaqueras, corbateros, así toda una vida dedicada al sector, hasta los 70 años que dejó de trabajar y se jubiló. Su reconocimiento llega a propuesta de la Asociación de Mujeres Preformación, 94, con cuya presidenta, Manuela Jiménez hemos contado hoy.

El día del petaquero reconoce la labor del empresariado local, en este caso en la figura de Lorenzo Atienza Tardío. Un emprendedor con ahora 84 años que ha dedicado su vida a su pequeño negocio familiar y al oficio de petaquero. Una de esas Pymes que constituyen el tejido empresarial y son la base de la economía nacional. Comenzó también con doce años haciendo «coreíllas» y pasadores, pronto descubrió que el oficio de la marroquinería se ajustaba a su perfeccionamiento en el tratamiento de la piel, una característica que ha imprimido en cada una de las piezas que ha creado. De aprendiz a oficial de primera, con 22 años de experiencia acumulada en la fábrica de Godoy. Después llegó su etapa de empresario, en la década de los 70 se hizo autónomo y estableció “Lorenzo Atienza”, un negocio familiar que ha llegado a dar trabajo a doce personas y que exportaba sus carteras y pequeña marroquinería a Venezuela. En la actualidad, mantienen la fábrica dos de sus tres hijos, algo de lo que reconoce sentirse orgulloso.

Sus familiares y conocidos lo definen más como un petaquero que un empresario, un marroquinero al que le gustaba y le gusta, tal como nos decía, la laboriosidad del trabajo en piel.

La Peña Sevillista, de la que es socio fundador solicitó al comité consultivo que determina las propuestas de homenaje su nombre, por esta entidad nos ha participado en el encuentro de hoy, Juan Manuel Román. 

Manuel González tiene 80 años recién cumplidos, ha dedicado su vida a la ya casi desaparecida profesión de viajante. 43 años representando a empresas ubriqueñas en el exterior, convirtiéndose en una pieza clave en el desarrollo de la industria marroquinera local. La Asociación de Comerciantes de Ubrique, avaló su reconocimiento, el pasado martes 23 de mayo.

Comenzó con 23 años, recién concluido el por aquel entonces obligatorio servicio militar. Corría el año 1961, cuando con muestrario en mano de la fábrica «Manufacturas Alfa», propiedad del que sería su suegro, salió de Ubrique en dirección a Castellón. Este sería el primero de los incontables viajes emprendidos, que lo llevarían a recorrer la geografía nacional, Andalucía, Levante, Canarias y Baleares. La de viajante es una profesión ya casi extinta que no duda en reivindicar, así lo demuestra el registro de los 170 viajantes ubriqueños que ha recopilado desde 1934 hasta la actualidad. Un documento de importante valor histórico que ha conseguido recuperar gracias a sus recuerdos y experiencias vividas.

Estas historias nos han recordado algo que ya sabíamos y es que la piel en Ubrique no sólo es un referente internacional, también es la marca de muchos paisanos que con esmero y mucho esfuerzo, con penas y también alegrías sacan adelante una producción industrial, que todavía tiene mucho de artesanal. Sello de identidad y orgullo de un pueblo, no el sector de la Piel en sí, sino sus petaqueros y petaqueras, los emprendedores, viajantes y todas aquellas personas que trabajan cada día, aportando su destreza, creatividad y energía. Personas como Pepa, Lorenzo y Manuel, que serán homenajeados hoy, por toda una vida de dedicación a los oficios de la marroquinería.

El Personaje 2 de junio dedicado al Día del Petaquero con Josefa Rodríguez, Lorenzo Atienza y Manuel González

Manuel Vílches y la Asociación Dubabu, la belleza de la fotografía al servicio humanitario

Este fin de semana se clausura en el Centro de Interpretación de la Historia la exposición fotográfica ‘Sucesión’, una muestra que se adentra en el continente africano para recoger el sentir de sus gentes. Hoy en nuestro espacio ‘El Personaje’ hemos querido aprovechar esta cita para conocer más en profundidad el trabajo de su autor, Manuel Vílches, un fotógrafo autodidacta que comenzó su andadura a raíz de un viaje en 1990, y que desde entonces no ha parado de recorrer el mundo para tratar de captar a distintas culturas del mundo, su realidad.

Quizás por esto mismo el objetivo de su cámara cada vez menos se ha fijado en paisajes o edificios, para dar más protagonismo a los rostros de sus habitantes. La fotografía dejaba de ser un fin en sí misma para convertirse en un medio, una herramienta para ayudar. Nacía entonces la asociación solidaria Dubabu, una pequeña gran ONG que brota del seno de la familia Vilches Fernández, y que desde nuestra localidad viene impulsando distintos proyectos por el desarrollo de África.

Junto a Manuel Vílches hemos recorrido sus vivencias en esos viajes, que ya imaginaba desde su niñez como amante al cine. Aunque nació en Estepona hace 57 años, desde los diez ha vivido en vivido en nuestra población, por lo que reconoce sentirse ubriqueño y ciudadano del mundo.

Herrero de profesión, Manuel es un fotógrafo autodidacta al que marcaron sendos viajes a Yemen y Siria en 1990. Previamente había podido conocer la historia y la monumentalidad de Egipto y Jordania, pero después de Yemen y Siria asumió junto a su familia que debían devolver a través de su fotografía toda la riqueza personal que el continente africano les estaba regalando. Fue el punto de inflexión que desencadenó el nacimiento de la asociación solidaria ‘Dubabu’, que en su lengua significa «blanco».

Tras los retratos de mujeres yemenitas, llegó en Níger la convivencia durante días con la etnia de los Peul-Bororo o los tuareg del desierto, en Mali la etnia de los Bozo y el país Dogón, y en Tumbuctú la visita biblioteca Kati. Todo ello reflejado a través de distintas exposiciones, en viajes realizados aprovechando sus períodos de vacaciones.

En 2008 viajan a Burkina Faso, que ocupará un lugar muy importante en el corazón de toda la familia, que parece compartir un especial gen solidario. «Nos enamoró la gente de Burkina, acogedora y muy culta», explica Vílches, que a partir de entonces regresaría en distintos viajes hasta conocer la aldea de Bantogodo, donde han concentrado gran parte de sus proyectos.

Durante el encuentro con Manuel Vilches hemos podido escuchar las voces de los niños burkineses cantando a Dubabu, la música de Matías, un joven invidente amante de la música al que han apoyado desde la compra de una guitarra hasta financiar su estudios, o incluso logramos sorprenderle con la participación vía telefónica de Timbi, representante de la asociación en Burkina, quien ha destacado los grandes lazos que unen  a sus familias, y la importancia de la ayuda de Dubabu hasta lograr cambiar la vida de los habitantes de su aldea.

Manuel Vilches no se olvida de su compañera, Maribel Fernández, a quien destaca como el corazón y la sensibilidad de Dubabu, y por supuesto tampoco de su hijo, Lolo, que en estos días precisamente visita Burkina Faso después de haber pasado por Níger donde ha revisado sobre el terreno un proyecto solidario como integrante de la ONG Oxfam Intermon. La familia Vilches Fenández es una demostración de que todos podemos aportar nuestro granito de arena en la ayuda a los demás y que, como subraya Manuel, «sólo hay que decidir dónde y cómo ayudas».

Asociación Dubabu

La Asociación Dubabu  es una ONG sin ánimo de lucro por el desarrollo de África que viene impulsando numerosos proyectos solidarios desde su creación en el seno de la propia familia de Manuel Vílches, con la ayuda de sus socios, la recaudación por la venta de distintos productos de su tienda, y sobre todo a través de la fotografía. Además de la venta de imágenes y de calendarios, también organizan rutas fotográficas solidarias en el continente africano, fuera de los itinerarios turísticos tradicionales, en las que además de un curso de fotografía se busca la convivencia con otras culturas y el conocimiento de sus costumbres.

Entre los principales proyectos desarrollados hasta el momento destaca la construcción de una escuela de secundaria en Bantogodo, a través de la colaboración con la Universidad de Sevilla, que en la actualidad cuenta con 8 aulas y la matriculación de unos 400 niños cada curso. Además de apoyar a personas concretas en sus necesidades formativas y médicas, entregan material escolar y sanitario, apadrinan un total de 9 escuelas, e impulsan infraestructuras esenciales como la creación de un pozo de agua.

 

Manuel Vílches, fotógrafo y presidente de la Asociación Dubabu

Said y Gbanaha, dos saharauis ubriqueños hoy en «El Personaje»

Hoy en «El Personaje»  de Radio Ubrique, le hemos hablado de la solidaridad en estado puro, la que cada verano permite sacar de los campamentos de refugiados saharauis a centenares de niños, a través del programa Vacaciones en Paz, que en Ubrique está en marcha desde hace 23 años.

Todos en la localidad conocemos el trabajo que desempeña la Asociación de Solidaridad con el Pueblo Saharaui «Mantara Hurra». El pueblo de Ubrique,  se ha implicado en cada campaña que han llevado a cabo, la recogida de alimentos por ejemplo o la estancia de los pequeños saharauis en Ubrique, que es cada verano una estampa habitual. El vínculo de los saharuis con Ubrique es tal que en el próximo mes de diciembre está prevista la renovación del hermanamiento entre el Ayuntamiento de Ubrique y la Daira de Tinigir (antes Bojador)  formalizado en 1996.  El viaje permitirá darle continuidad a las relaciones establecidas, dotándolo con proyectos en materia educativa y sanitaria, que puedan cubrir las necesidades de este asentamiento.

Sin embargo, muy pocos conocen lo que realmente significa proyectos como Vacaciones en Paz, que permite salir cada verano a centenares de niños de los campamentos de refugiados en Tinduf, una realidad que apenas alcanzamos a entender. Hoy con «El Personaje» y gracias al testimonio de Said y Gbanaha, dos saharauis que en su día permanecieron en Ubrique bajo el paraguas de Vacaciones en Paz, hemos conocido el valor de la solidaridad.

Aunque en los años 80 ya vinieron a Andalucía grupos reducidos de niños y niñas saharauis de la mano de alguna institución, partido político, sindicato, asociación o parroquia, el programa Vacaciones en Paz, que organizan las Asociaciones Andaluzas de Amistad con el Pueblo Saharaui, viene funcionando, como tal, desde 1993, poco después de ponerse en marcha, por parte de Naciones Unidas, el alto el fuego en la guerra entre Marruecos y el Frente Polisario.

En Ubrique llegó en verano de 1994, de la mano de la que pocos meses después sería la Asociación de Solidaridad con el Pueblo Saharaui, constituida en noviembre de 1994. Por aquel entonces, eran más de una veintena de niños los que de junio a agosto se paseaban por nuestras calles, mostrándonos que existía otra realidad más allá de nuestras fronteras. Mucho menos visible es su presencia en la actualidad, ya que no llegan ni a media docena de pequeños. El año pasado con cuatro niños se obtuvo la participación más baja de la historia del colectivo.

Durante más de dos décadas se han acogido a unos 200 niños saharauis en Ubrique, un periodo largo que ha permitido que se den curiosidades, como la de familias que en la actualidad recibe a los hijos de los niños que en aquellos primeros años llegaron a Ubrique, convirtiéndose ahora en “abuelos de acogida”.

Dos de esas familias la de Gloria y Maruja, compartían la pasada semana con los oyentes de Radio Ubrique la experiencia, hoy con El Personaje, nos han ofrecido otra perspectiva del programa Vacaciones en Paz, Said y Gbanaha, mostrándonos otra realidad que nos es ajena, pero que está muy presente a pocos kilómetros de donde vivimos.

Said Allal tiene 17 años, es el mediano de siete hijos. Al igual que sus hermanos nació como refugiado en los campamentos saharauis, en Asmara. En 2008, con sólo ocho años llega a Ubrique, repitiendo con su familia de acogida, Maruja Jiménez, todo el tiempo que el programa permite a los niños salir, es decir cinco años (de los ocho o nueve años a los trece o catorce).

En la actualidad reside gran parte del año en nuestra localidad gracias al reclamo realizado por su familia de acogida y al visado por estudios que le permite formarse en el IES Los Remedios. Sus hermanos también han podido salir en verano de los campamento, una circunstancia que para ellos es afortunada, teniendo en cuenta las altas temperaturas que se alcanzan en el desierto de Argelia, hasta 60 grados de máxima y las duras condiciones de vida que deben soportar

Gbanaha Mohamed Mohamed Lamin, tiene 23 años, también es la mediana pero de cuatro hermanos. En 2003, con sólo ocho años sale de Tiduf del campamento de Asmara en el suroeste de Argelia, para pasar el verano en Ubrique. Aquí conoce a la que será su segunda familia, compartiendo afectos con sus padres ubriqueños, Pepa y Pedro.Un verano después,  un problema serio de salud la retuvo durante dos años en España, donde fue intervenida en el Hospital Puerta del Mar de Cádiz. En 2006 se marchó a los campamentos regresando en marzo de este año con un visado médico y una permanencia de tres meses.

Durante su estancia hemos aprovechado para conocer su historia y la de Said, historias de valentía que son auténticas lecciones de vida y que siempre nos relatan con una sonrisa, algo que tienen mucho que ver con la manera de entender el mundo inculcada por sus mayores. Tanto Said como Gbanaha se sienten afortunados por  haber formado parte del proyecto de estancia saharaui en verano, su historia es la historia de 23 años de Vacaciones Paz en Ubrique y centenares de personas implicadas en aportar su granito de arena, es una historia de solidaridad, pero sobre todo de personas con corazones como nos cuenta Gbanaha, de esas que hacen falta para que Vacaciones en Paz no desaparezca.

El Personaje con Vacaciones en Paz, 12 de mayo 2017

«El Personaje» de hoy se vuelve viajero y recorre Qatar, Canadá e Irlanda con la ubriqueña Reme Vázquez

Cada viernes en La Mañana  de Radio Ubrique, hacemos un paréntesis en la difusión de la información más inmediata del municipio, para contarles historias, narrándoles las experiencias vitales de paisanos ilustres o anónimos, cuya idiosincrasia particular merece ser ilustrada. Lo hacemos con El Personaje, un programa que retomábamos en la jornada de hoy, después del paréntesis experimentado durante las últimas semanas.

Con El Personaje, nos detenemos en nuestro quehacer meramente informativo, para conocer el trabajo de personas que no son noticias por si solas; para contarles la vida de esos ubriqueños anónimos, que desde el exterior y con miles de kilómetros de distancia, llevan cada día en el recuerdo a su localidad natal.

La ubriqueña Reme Vázquez, abandonó el pueblo que la vio crecer en 2003, acompañando al que ahora es su marido, el arquitecto técnico, José Manuel Lara. El Personaje de hoy se ha hecho más viajero que nunca, ya que hemos conocido la historia de una familia ubriqueña que ha residido en diferentes lugares del mundo, Qatar, Canadá y en la actualidad Irlanda. Estos tres países tan distantes geográfica y culturalmente, tienen en común el estar entre los países de mayor renta per cápita del mundo. Como se vive en ellos, nos lo ha contado Reme Vázquez, una ubriqueña que hace 14 años salió de Ubrique, cual emigrante y  ha acabado recorriendo medio mundo, recordando con nostalgia la vida ubriqueña.

Con la entrada del nuevo milenio, fueron muchos los paisanos que en busca de unas mejores condiciones laborales se desplazaron  a la Costa, atraídos en cierto modo, por el famoso boom de la construcción y el aumento de una carga de trabajo que apenas duraría una década. Establece Reme entonces su residencia fuera de Ubrique, pero no en el extranjero sino en Estepona, donde hace su vida y forma una familia con el nacimiento de su primogénita. La precariedad del sector de la construcción que acarrea la crisis económica, los obliga entonces a buscar una salida laboral que en España es complicada y prácticamente inexistente. La solución la encuentran a 5.000 kilómetros de distancia vía aérea, en pleno Oriente Medio.

Destino: Qatar. La aventura en el extranjero de nuestro Personaje de hoy arranca en 2010, cuando un contrato de trabajo los lleva hasta Qatar. País de la Península Arábiga, con dos millones de habitantes y una importante población extranjera, entre ellos españoles. De su experiencia de tres años residiendo en Qatar, Reme recuerda el intenso calor, con temperaturas que en verano pueden alcanzar los 54 grados, el sistema educativo y la importante comunidad de españoles con los que hacía vida.

Destino: Canada. La familia ya había aumentado, con la pequeña que ahora tienen cinco años, cuando el trabajo les hizo hacer  de nuevo las maletas buscando un destino algo menos caluroso, con otros más de 5000 kilómetros de distancia y un océano por medio. Durante tres años residieron en la zona francófona del país norteamericano, en la ciudad de Montreal.

Destino: Dublín. Después de seis meses en España, llega el momento de conocer un nuevo país, Irlanda, donde desembarcaron hace apenas cuatro meses. En esta ocasión, mucho más cerca de Ubrique, a tan sólo tres horas de vuelo, en vez de las ocho a las que estaban acostumbrados, lo que permite recibir la visita de sus familiares.

Durante la última década, Reme Vázquez, ha recorrido medio mundo, ha conocido otras culturas, otras formas de vida, algo enriquecedor para formarse como persona, no exento sin embargo, del desarraigo que el exilio, aunque sea voluntario, supone. Por ello, sus raíces siguen estando presentes, las amistades, la familia, también la luz y el calor de Andalucía e incluso la gastronomía mediterránea son aspectos de incalculable valor, que siempre aunque desde la distancia formarán parte de su herencia vital.

El Personaje con Reme Vázquez, 28 de abril 2017