La Presa de los Caballeros, también conocida como Presa de Montejaque o del Hundidero, es una infraestructura histórica de 1924 situada en la provincia de Málaga. Conocida por ser una «presa fantasma», es una joya de la ingeniería de bóveda de 84 metros que raramente almacenaba agua, esto cambio este pasado mes de febrero. Las abundantes precipitaciones en la Serranía de Ronda, dejaron una estampa hasta entonces nunca vista, superando su capacidad máxima y abriendo los aliviaderos, una circunstancia que no ocurría en sus cien años de vida. El embalse, construido por la antigua Sevillana y propiedad de la compañía, nunca llegó a cumplir su cometido de generar electricidad por la enorme porosidad del terreno. Las filtraciones en su terreno kárstico impiden su llenado, ya que el agua se filtra, siendo imposible retenerla y acabando en el río Guadiaro, a través del sistema Hundidero- Cueva del Gato.
La historia de la presa se cuenta en un documental de 4 capítulos titulado «El Gato y los Caballeros», que se proyectará este sábado en el IES Nuestra Señora de los Remedios a partir de las 17 horas en nuestra localidad, a través del Grupo de Exploraciones Subterráneas de Ubrique (GESUB). De la actividad divulgativa abierta al público en general, hemos conversado hoy en La Mañana con el integrante de GESUB, Diego Gómez, con quien además hemos repasado la acrualidad del colectivo.
El trabajo cuya autoría firma el director, productor y guionista José Luis Matoso Aguilar, es un valioso documento que nos acerca además a la Cueva del Gato, de gran valor sentimental para GESUB. Es en esta cueva, donde realizan sus primeras salidas los jóvenes espeleólogos del grupo, al poder entrar y salir por lugares diferentes. «Para nosotros es una cueva entrañable llena de recuerdos, porque durante mucho tiempo los más veteramos llevábamos a las nuevas generaciones del club», destacaba Gómez, «teníamos la suerte de tener una gran cavidad en un lugar cercano y te permitía vivir una experiencia inolvidable».
La práctica de la espeleología en nuestra localidad, rodeada de cavidades naturales, simas, cuevas y abrigos, era una tendencia natural, «es como el que vive en cerca del mar y practica buceo», señalaba Gómez. Al margen de los meramente deportivo o incluso competitivo, la espeleología acarrea un sentido más primitivo que tiene mucho que ver con la función vital de relación, ya que explorar e investigar forma parte de la curiosidad intrínseca del ser humano por conocer el entorno en el que habita. Fruto de esa inquietud, es el hallazgo hace unos años de Sima Jibe, la sima más profunda encontrada hasta ahora en nuestro término municipal, descubierta en 2018.
Si bien ya venía realizando exploraciones desde años antes, GESUB, se constituyó oficialmente como grupo en 1984, hace ya más de cuatro décadas. José Luis Rada fue el primer presidente, y junto a otros cuatro aficionados a la espeleología impulsaron el nacimiento del club, para estudiar una zona de gran potencial como la nuestra. Una actividad que trasciende de la mera afición, ya que con la espeleología se combinan la ciencia, con la práctica deportiva técnica para investigar el subsuelo. De hecho en este contexto, desde el GESUB se han realizado colaboraciones con profesionales de la arqueología o la biología en sus campos objeto de estudio.
En la actualidad cuenta con un número de integrantes, que va oscilando en función de la temporada, de modo que hay años que pueden llegar a ser hasta 30 los espeleólogos federados en activo a través de GESUB. El Grupo de Exploraciones Subterráneas de Ubrique es un club deportivo abierto a nuevas incorporaciones, para lo cual realizan periódicamente formaciones de iniciación a la espeleología. Para ello tienen habilitadas zonas de entrenamiento en paredes exteriores en la Veredilla, entre Ubrique y Benaocaz y el Paso Indio, encima del Calderteto. Entre su actividad destaca tanto las acciones formativas, así como las salidas a cavidades del entorno y las visitas a cuevas de otras zona de la geografía nacional.
Diego Gómez, secretario de GESUB
