El club de lectura de Benaocaz, «El sillón de la LL», edita con Proyecto 5, «Érase una vez en Benaocaz», un libro de relatos que será presentado este viernes, en el Teatro Aznalmara de la vecina localidad, con el apadrinamiento del escritor Jesús Maeso de la Torre. Con cuatro de sus integrantes y coautoras, Pepi Gómez, Paqui Reyes, Isabel Camacho e Inmaculada Ríos, junto a la responsable de la editorial que publica, Remedios Rubiales, hemos conversado hoy en La Mañana de un proyecto que pone en valor el patrimonio cultural de Benaocaz y sus raíces.  Un legado que han recogido en sus escritos las integrantes de una entidad que nacía hace dos años y que ya cuenta con una larga trayectoria dinamizando la vida literaria del municipio.

«El rincón de la LL» fue creado por la docente Pepi Gómez, junto con la bibliotecaría de Benaocaz, Pepa Jiménez, respondiendo a las inquietudes lectoras  de una parte de la población principlamente fenemina. Su actividad ha ido aumentado y ha pasado de las lecturas mensuales que seleccionan a través del circuito de la Fundación Provincial de Cultura de la Diputación de Cádiz, «La Maleta Viajera», a presentaciones de libros, jornadas, conferencias y  proyectos personales de escritura. Este fue precisamente el germén de la serie de relatos, hasta 17, que se recopilan en «Érase una vez en Benaocaz», del que Proyecto 5 ha editado un total de 500 ejemplares.

El libro, que será presentado próximamente en Ubrique, ha sido prologado por el también integrante de club, Thomas Garvey y cuenta con las ilustraciones de la artista Inmaculada Ríos, que en este caso hace doblete, firmando todas las imágenes del libro, entre estas, las que corresponden a cada uno de los 17 cuentos.

«El sillón de la LL»

Si bien la mayoría de los hablantes ha perdido la distinción en la pronunciación del dígrafo ll y la y, no los oriundos de Benaocaz, que no han caído en el «yeísmo» y distinguen los fónemas. Este es el motivo del nombre del colectivo, que además de aludir a lo evocador y placentero de la lectura en nuestro particular rincón, adquiere tintes reivindicativos e identitarios, sobre todo después de que en 2010 la RAE  excluyera del abecedario el signo ll, pasándolo a la categoría de dígrafo.