• El acceso a la vivienda,  el trabajo y la asistencia legal para regularizar la permanencia en nuestro país, principales preocupaciones de la población migrante de Ubrique.
  • Los datos obtenidos de la encuesta impulsada por «Personas del Mundo» diagnostican una realidad sobre la que ya se están programando las primeras acciones. 

Nuestra comunidad es una tierra en la que a lo largo de su historia han confluido multitud de pueblos y civilizaciones, por ello la diversidad no no es ajena, sino que es un rasgo que perfila nuestra identidad como pueblo. La población migrante acentúa esta diversidad que caracteriza a nuestra sociedad. Bajo esta premisa trabaja la plataforma de ayuda a las personas migrantes Personas del Mundo, que se constituía el pasado año impulsada por los colectivos locales Alas Violetas y HOAC, con la colaboración de Cáritas. Su objetivo es sensibilizar a la población ubriqueña, y a su vez crear una red de apoyo y asesoramiento para las personas que llegan desde otros países.

Una de sus primeras acciones fue la elaboración de una encuesta anónima para conocer la realidad y dificultades de la población migrante en Ubrique. Las conclusiones más importantes que se han obtenido tras valorar la recogida de datos, son las dificultades para acceder a una vivienda digna y optar a un trabajo «y esas dificultades se deben a la irregularidad de su estancia en Ubrique, muchos no están regulados o tienen un plazo muy corto». Del mismo modo se añade otra tercera consecuencia, «si unimos estas dificultades al hecho de haber abandonado su familia amigos en su país de origen», surge el estrés psicológico y por tanto la necesidad de intervenir también en este campo. De este modo nos lo ha explicado hoy en La Mañana, Fran García, militante de HOAC e integrante de «Personas del Mundo«, al recoger las valoraciones de la encuesta y las líneas de trabajo derivadas de este análisis.

En la encuesta han participado unas 33 personas, de un total de 450 migrantes registrados en el último padrón de 2024, si bien algunas personas no figuran en ese padrón, debido a sus problemas para regularizar su situación de alojamiento. De hecho, hasta un 10% de los encuestados declaran no estar empadronados, lo que, al extrapolar los datos, elevaría la población migrante a alrededor de los 500, frente a los 450 del padrón municipal. El cuestionario que se habilitaba mediante formato web y en papel a través de Cáritas, se ha mantenido abierto durante dos meses, dándole la mayor difusión posible entre la población migrante.  Aunque no tienen carácter científico, el estudio estadístico, tienen el valor diagnóstico, ya que «nos puede permitir hacernos una idea más exacta de la que podemos tener que la existe a base de comentarios en la calle», asegura García.

Resultados del cuestionario 

Las primeras actuaciones, encaminadas a prestar asesoramiento en este campo ya se están llevado a cabo. En este marco se sitúa la charla informativa sobre el nuevo Reglamento de Extranjería (que entrará en vigor en mayo), que se realizaba la pasada semana y que pretendía dar a conocer los cambios que puedan suponer para las personas migrantes, sobre todo en relación a la regularización por arraigo.

Precisamente, sobre la situación legal, el cuestionario recoge que sólo un 50 % de la población encuestada poseen carta blanca (resguardo de solicitud de protección internacional, con una validez entre 1 y 9 meses), y un 20% la carta roja (renovación de la carta blanca, que supone la ampliación del permiso de residencia y de trabajo hasta que se resuelva el trámite de protección internacional). En cuanto a los permisos de residencia, el 41% no tiene permiso de trabajo, frente a un 59% que sí los poseen. Por otro lado, en torno a un 82% declaran tener o haber tenido dificultades para encontrar una vivienda, en parte por la escasa oferta para inmigrantes indocumentados (18%), o por el elevado precio de la misma (10%), viéndose obligados, en muchos casos a alquilar habitaciones de forma temporal (5%) para poder pasar los primeros meses hasta conseguir un trabajo o la regularización documental. Llama la atención que casi un 30 % de la población encuestada no ha encontrado trabajo, frente a un 66% que sí lo ha conseguido. Por otro lado, la dificultad para conseguir un empleo, especialmente cuando no se posee documentación, es una de las principales dificultades alegadas por la población encuestada, con un porcentaje en torno al 36%.

Actuaciones previstas

Aunque se está estudiando la fórmula para contar con orientación legal y prestar este servicio, los recursos son limitados aseguraba García, «nosotros no somos abogados», aunque se espera contar con algún tipo de colaboración para ofrecer consultas aunque sean on-line. Además se está gestionando la posibilidad de contar con el asesoramiento de los servicios jurídicos de la Diócesis de Asidonia-Jerez, como  posibilidad, mientras se recoge un listado de citas pendientes.

La asistencia psicológica es más accesible al contar entre sus voluntarios con una profesional en este campo que se encargaría de organizar las terapias individuales o grupales para ofrecer esta asistencia.

Por otro lado, está la guía de recursos, a la que se le está dando difusión on line y en formato papel en colaboración con el Ayuntamiento de Ubrique. A través de la misma se informa a la población migrante de aspectos básicos en su relación con la administración,  explicando los procedimientos que deben seguir para recibir asistencia sanitaria, escolarizar a sus hijos o empadronarse.

Sensibilización entre la población ubriqueña

Según el cuestionario, el perfil medio de un migrante en Ubrique es el de una colombiana de entre 30 y 39 años con un hijo a su cargo, que vive con su pareja, y que lleva alrededor de un año viviendo entre nosotros. Destacan también otras poblaciones, como las peruanas.

El 82% de los migrantes reconocían tener buenas relaciones con la comunidad local. En este sentido aludíamos a las acciones de sensibilización, una de las razones por las que surgía el colectivo y que están pendientes de planificar. Si bien desde «Personas del Mundo» se han hecho eco a través de los sindicatos de la preocupación que se les trasladaba en torno a la economía sumergida, una realidad que Ubrique no nos es desconocida, «el miedo que puede tener cualquier trabajador a que su trabajo se devalúe y tenga un riesgo» se vincula  «con el imaginario de centrar ese riesgo solamente en la población migrante», cuando siempre ha existido, si embargo «en la población local está históricamente aceptado».

Fran García, HOAC Ubrique y «Personas del Mundo»