
Sus integrantes explicaban el gran impacto que han supuesto estos dos años de pandemia, sobre todo en la primera fase con el cierre de la sede y la imposibilidad de poder mantener el encuentro diario al que estaban acostumbradas. El coronavirus detuvo su dinámica basada en una comunidad terapeútica efectiva, con la participación de unas 30 socias.
A pesar de todo, prosiguieron con su actividad en la medida en que las restricciones de cada momento lo han venido permitiendo. Por ejemplo, participaron en algún taller del Mayor vía online, o contaron durante un tiempo con atención fisioterapeútica. Más recientemente, en navidades pusieron a la venta en el Mercadillo algunos productos que se vendieron de forma inmediata.
A día de hoy, y tal y como ha ocurrido en otros colectivos del tejido social, aún no han logrado recuperar el número de integrantes previo a la pandemia. La Asociación de Fibromialgia de Ubrique, que nació en 2012, cuenta en la actualidad con unas 13 socias y una menor afluencia diaria a su sede.
Desde que en enero pudieron ir retomando su actividad, disponen de las clases particulares de un profesor, así como apoyo psicológico, y clases de baile los martes y jueves. Por el momento la participación es baja, pero esperan poder ir mejorando la situación del colectivo. Para ello, hacen un llamamiento a citas como la del próximo sábado y reiteran que las puertas están abiertas, tanto para las anteriores o nuevas socias, como para voluntarios que quieran colaborar o personas que deseen conocer su labor. De lunes a jueves están en su sede, en el edificio de la Piscina Cubierta, de 16,00 a 20,00 horas.
Reconocida por la Organización Mundial de la Salud en 1992 como enfermedad reumática crónica, según los últimos datos publicados por el INE en España 276 mil personas padecen fibromialgia, aunque se da por hecho una cifra muy superior, teniendo en cuenta el porcentaje de personas sin diagnosticar. Y tras la pandemia se calcula que casi un 30% de afectados por COVID persistente desarrollará fibromialgia.
Virginia Bazán, delegada de Salud y Consumo, Tercera Edad y Seguridad Ciudadana y Pepi Gago y Conchi Castillo, presidenta y vicepresidenta de Asfibrom
