
Para Maribel Lobato el homenaje es extensible a todas las personas que han trabajado y trabajan en el sector, «merecedor es el pueblo entero», aseguraba, si bien este año se ha decidido modificar el formato que hasta ahora se había llevado a cabo, «se ha querido realzar a todas aquellas personas que ha dedicado su vida a la piel y además han dado paso al relevo generacional». De este modo, el perfil de homenajeado serán familias que han dedicado su trayectoria profesional a la piel, tanto a nivel empresarial como laboral. En común tendrán la experiencia y el haber hecho de la marroquinería su oficio, su sustento familiar y su forma de vida. Vidas de ubriqueños anónimos que han contribuido con su quehacer marroquinero diario a construir nuestra localidad tal como es hoy en día.
Con el homenaje del Día del Petaquero se reclama el sello de identidad y orgullo de un pueblo, no del sector de la Piel en sí, sino de las personas que los conforman y lo hacen posible: petaqueros y petaqueras, empresarios y emprendedores, comerciantes y todos aquellos que trabajan cada día, aportando su destreza, creatividad y energía.
Maribel Lobato, técnica del Museo de la Piel
