
Destacan que los mercadillos cuentan con la ventaja de celebrarse al aire libre, con un amplio protocolo de medidas de seguridad, y aforo reducido a 150 personas y al 50% de puestos. Hacen un llamamiento a la ciudadanía para que siga realizando sus compras en el mercado ambulante, del que dependen miles de familias, subrayando que hasta ahora ningún brote se ha originado dentro de su actividad.

El pasado 29 de septiembre el Boletín Oficial de la Junta de Andalucía (BOJA) publicaba las nuevas medidas establecidas con carácter temporal y excepcional por el Gobierno autonómico frente a la crisis sanitaria ocasionada por el coronavirus en las localidades o parte de ellas en las que la autoridad sanitaria competente adopte medidas de restricción a la movilidad, entre las que se recoge la prohibición de apertura de mercadillos públicos o privados. Se trata de una medida que no es general, sino que sólo se aplicará en aquellos municipios en que lo consideren oportuno las autoridades sanitarias por detectar tasas elevadas de positivos. Sin embargo, esto ha llevado a confusión a algunos usuarios, tal y como nos apuntaba hoy en ‘La Mañana’ de Radio Ubrique Josefa Romero, vendedora ambulante en el Mercadillo de Ubrique. Según nos explicaba, han detectado menos afluencia en distintos lugares en estos días atrás, al parecer ante la falsa creencia de que se han podido suspender los mercadillos.
El 16 de junio volvió a celebrarse el Mercadillo en Ubrique. La Plaza de Las Palmeras lo acoge desde entonces cada martes, aunque con las limitaciones y las medidas higiénico sanitarias correspondientes. Los 56 puestos que suelen acudir a nuestra localidad se turnan semanalmente entre pares e impares, para cumplir con la restricción de instalar sólo el 50% de puestos. Además, el aforo máximo de usuarios se limita a 150 personas, que deben recorrer los puestos en un único sentido indicado. Se ubican vallas en la entrada y en la zona de emergencia. En los accesos se cuenta con la Policía Local, así como dos personas de control y seguridad en el interior, y se habilitan dosificadores de gel hidroalcohólico y papeleras de pedal, mientras que los comercios de alimentación deben contar con mamparas de protección.
Josefa Romero, vendedora ambulante en el Mercadillo de Ubrique

