
Durante el itinerario las seis carrozas, tres de los Reyes Magos, Cartero Real y dos infantiles repartían miles de caramelos blandos y pelotas, así como centenares de peluches. Fernández Rivera ha explicado que desde el Ayuntamiento se aprovisionó carrozas y balcón del Ayuntamiento con 2.150 kilos de caramelos blandos, 60 mil esponjitas, 72 mil palotes, 1.100 balones, 900 peluches y 450 pelotas antiestres. A este material se suma las aportaciones realizadas por entidades bancarias o establecimientos locales que colaboran cada año con caramelos, este año 100 kilos más y regalos para lanzar, durante la aproximadamente hora y media larga en la que transcurrió la Cabalgata de Reyes Magos.
Para abastecer a la comitiva real se realizaron dos avituallamientos, uno al comienzo de la Avenida España y otro en la Plaza de la Estrella. Tal y como nos ha explicado el titular de Festejos, el ritmo establecido de la Cabalgata queda marcado como cada año por las pendientes de la localidad y el peso de las carrozas, mientras que el flujo de reparto de caramelos lo determinan por razones obvias, los titulares de las carrozas, en función de las reposiciones que reciben.
Entre las ausencias más notables de esta Cabalgata de Reyes, una interna, la que corresponde a un organizador del evento y que después de 30 años por problemas de salud no ha podido colaborar con la actividad. Fernández Rivera durante su balance no ha querido dejar pasar la oportunidad de reconocer esta valiosa contribución.
José Manuel Fernández Rivera, concejal de Festejos, Cultura, Barrios, Comunicación y Mantenimiento y Equipamiento Urbano
