«No hay ningún tiempo seguro, por poco que sea; no se puede mirar directamente al eclipse solar en ningún momento sin gafas homologadas». Así de tajante se ha mostrado el Dr. Antonio Rodríguez Carrión,  advirtiendo de los daños irreversibles que puede provocar la entrada directa de los rayos solares en nuestra retina. El Ministerio de Sanidad ha publicado un informe sobre los riesgos asociados al eclipse solar que tendrá lugar este 12 de agosto, en el que se destaca sobre todo la lesión retiniana por observación solar directa o inadecuada. Hoy en ‘La Mañana’ de Radio Ubrique hemos informado sobre los principales peligros, insistiendo en la obligatoriedad de usar gafas homologadas, adquiridas en un lugar de confianza, para poder mirar al sol. Aún así, con la gafas adecuadas, no debe mantenerse la visión directa más de 45 segundos de forma continuada, y hay que prestar especial atención a los menores, que pueden ser menos conscientes de estos riesgos, para que no sufran ningún daño en cualquier despiste.

Sanidad recuerda que puede ser «potencialmente irreversible» cuando se mira directamente al sol sin la protección adecuada. «El daño obedece, fundamentalmente, a un mecanismo fototóxico (o fototraumático) desencadenado por la exposición a radiación de longitudes de onda cortas, que provoca fotoretinitis o retinopatía solar con afectación preferente en las capas más externas», explica. Según precisa, las manifestaciones clínicas más habituales incluyen escotoma central, disminución de la agudeza visual, fotofobia, metamorfopsias y discromatopsia. «El daño puede producirse sin dolor, favoreciendo la sobrexposición inadvertida, y una vez establecido es probablemente irreversible, por lo que la prevención resulta imprescindible», enfatiza.

Disfrutar de un eclipse es una experiencia inolvidable, pero observar el sol directamente sin la protección adecuada puede provocar lesiones graves e irreversibles en la vista, incluso cuando está parcialmente oculto. Este daño no produce sensación de dolor, por lo que resulta aún más peligroso, ya que puede pasar desapercibido.

Por ello, nunca debe observarse el sol directamente, ni con filtros ni a simple vista, ni con aparatos como prismáticos, cámaras fotográficas, anteojos, telescopios, ni a través del móvil. No deben utilizarse gafas de sol convencionales por muy oscuras que sean, ni CDs, radiografías, gafas o pantallas de soldadura, diapositivas, gafas 3D de cine, ya que ninguna tiene el filtro adecuado.

Por el contrario, deben usarse únicamente gafas especiales para eclipses que cumplan la norma de seguridad correspondiente (Norma ISO 12312-2), ya que cuentan con filtros que reducen la luz visible a niveles seguros y atenúan de forma muy intensa la radiación ultravioleta (UV) e infrarroja (IR).

Incluso estas gafas están diseñadas para usarlas sólo por periodos de tiempo inferiores al minuto, realizando pausas periódicas y solo se usarán si se encuentran en buenas condiciones, sin raspaduras, perforaciones, arañazos, roturas ni dobleces. Además, no deben usarse detrás del ocular de un telescopio, ya que la óptica concentra la luz y el calor.

Antes de comprar unas gafas para ver el eclipse hay que comprobar que cumplan con la normativa correspondiente, dispongan de marcado CE, esté correctamente identificado el fabricante o importador, cuente con instrucciones y advertencia de uso, y que el filtro se encuentre en buen estado. Se recomienda que se adquieran en canales oficiales y tiendas especializadas.

En definitiva, hay que ponerse las gafas antes de mirar al Sol, mirar brevemente unos segundos y bajar la mirada. Es muy importante realizar la observación del eclipse siempre con estas pausas. Además, solo deben quitarse después de apartar la vista del sol y es importante también revisar las gafas de niños, niñas y personas a nuestro cargo.

Dr. Antonio Rodríguez Carrión, presidente del Observatorio Especialista Ya