Los hermanos Moreno son, oficialmente desde ayer, los pregoneros del Carnaval de Ubrique 2023. Una decisión que el mundo carnavalero ha acogido, prácticamente por unanimidad, de buen agrado ya que son muchos los que pensaban que debía haber llegado mucho antes. Tras haberlo rechazado en algunas otras ocasiones, este año aceptaban “el ofrecimiento personal de un amigo”, como es el concejal de Fiestas, José Manuel Fernández Rivera. “Tenía especial ilusión en que nosotros diésemos el pregón. Otros años acertadamente declinamos la oferta porque no lo veíamos adecuado mientras estuviéramos en activo”, han asegurado. No obstante, el hecho de dar el pregón no supone el adiós definitivo de la chirigota, sino que “se daban una serie de circunstancias personales de muchos componentes para no salir y sí es verdad que cada vez vamos ralentizando más nuestras vueltas. No se tienen las mismas fuerzas. Volveremos, pero también en determinadas circunstancias porque si no te apartas de vez en cuando del foco, no vas a sentir los cambios y que estás haciendo algo nuevo”.

Sobre la repercusión y las reacciones al anuncio, tanto David como Antonio Moreno nos han comentado que ven a la gente ilusionada y que eso es lo que hace que intenten hacer algo que, primero les guste a ellos y luego conecte con la gente. “No podemos sentirnos de otra manera que agradecidos e incluso abrumados por todas las felicitaciones y mensajes”, relatan al tiempo que reconocen que todo ello “supone un reto y esperamos no defraudar”. En torno al pregón, han reconocido que “es importante la innovación” y han adelantado que será “como nuestra historia, llegaremos tarde y mal vestidos”. Una innovación que ellos experimentaron desde que abandonaran el carnaval oficial, con pruebas continuas en su repertorio y la manera de interpretarlo.

Con ambos hemos dado un repaso a los más de 30 años de chirigotas desde que en 1988 comenzaran con ‘Los que traen cola’, donde se encontraban Antonio y Moisés. Al año siguiente, ambos formaban parte de ‘Tendío cero, cagaos 16’ mientras que David debutaba en ‘Pena máxima’. Resultante de ambas, en 1990, el hecho de que los tres coincidieran en ‘Los pichiclistas campeones de la meta volante Los Callejones’ hizo que su apellido le diera nombre al grupo. Dede ahí hasta entonces, 35 años en los que suman 31 chirigotas propias más tres escritas para otro grupo además de colaboraciones con chirigotas y cuartetos.

Sobre sus inicios, David y Antonio recordaban que comenzaron aprendiendo. “Nos gustaba mucho, a mi padre le encantaba y con las cintas en el coche metió el gusanillo. Adaptábamos músicas del Carnaval de Cádiz y le poníamos letras locales”, explicaban. Una fiesta que por entonces vivía un auge tremendo en la localidad y que tienen claro que “no va a volver nunca porque es inconcebible que todo el mundo se eche a la calle y salga como por entonces”. Siguiendo con el repaso, David Moreno apostillaba que ‘Los pasotas de copas’ fue la agrupación con el que dieron un golpe sobre la mesa y que supuso un salto de calidad en el grupo en un año en el que comenzaban las grabaciones de televisión. En el año 200 llegaba ‘Caldereto Independiente’, “un pelotazo” según su autor. “Donde íbamos, la gente se lo pasaba en grande. Ese año incorporamos gente que sabía del tema y ensayamos más”. Preguntado sobre las claves para sacar una buena chirigota, David Moreno lo tiene claro: “un repertorio de una agrupación tiene que hablar de los problemas de Ubrique, que la gente se sienta identificada y para ello nadie puede tener miedo a criticar lo que entienda que tiene que criticar. El Carnaval es crítica, es opinión y para que le vaya bien, tiene que haber gente valiente”.

La misma valentía que piden a quienes tienen en su mano darle un giro de 180º a la fiesta. En este sentido, creen que no se trata de tener la solución sino de ir probando cambios hasta encontrar una fórmula que enganche a la gente. Para ello “no tiene sentido que existan agrupaciones ilegales. Habría que relajar las condiciones a las oficiales y tendríamos que integrarlas todas en la oficialidad para poder hacer un acto con todas. Parece que las ilegales van por un lado y las oficiales por otro y si somos pocos y mal avenidos, damos muy mala imagen. Habría que relajar las condiciones y el encorsetamiento a las oficiales porque para nosotros era agobiante tener que cantar en todos los sitios en los que nos obligaban”. Muestra de ello es el Carnaval de este año en el que para ellos “chirría que haya una presentación de solo tres agrupaciones porque en realidad son más. Se debería hacer algo más liviano. Hace falta un espectáculo integrador”.