La incorporación de la festividad de Halloween a nuestras vidas ha sido el tema con el que hemos estrenado hoy la cuarta temporada del ciclo de debates que le ofrecemos mensualmente en colaboración con el IES Las Cumbres. La festividad anglosajona que nos llegaba por películas y series,  las clases de inglés o el temario de lengua extranjera, se ha mimetizado con nuestras tradiciones hasta convertirse en una cita más que se marca en el calendario y que se mezcla con el ritual de honrar a los difuntos que se celebra cada 1 de noviembre. Al margen del debate ya yermo de «Halloween si o Halloween no», lo que está claro es que en la actualidad coexisten distintos modos de entender este paso del tiempo y «el final del verano» que es lo que en gaélico significa «Samhain», el término celta de donde procede Halloween. Y es que en este mundo globalizado en el que vivimos cada vez son más las fiestas importadas, algunas ya totalmente interiorizadas por nuestros jóvenes.

Del significado de Halloween, su origen, de lo positivo y negativo de la fiesta, lo que supone el consumismo que va aparejado a la celebración de tradiciones, tanto propias como ajenas y de como se ha integrado Halloween repercutiendo en nuestra manera de entender el mundo, hemos hablado hoy con el alumnado de 1º de Bachillerato del IES Las Cumbres. Alba Romero, Carmen Chacón, Claudia Carretero y Helena Pazos, tuteladas por la profesora acompañante Carmen Fernández, secretaria del IES Las Cumbres, han abordado todas esta cuestiones, trabajadas a través del Departamento de Lengua y Literatura, en colaboración con la Biblioteca del centro.

Entre lo positivo, el componente social de la festividad y el acercamiento a otras culturas, como negativo el consumismo que acarrea o hasta el sexismo de los disfraces, mientras que según nos señalaba el impacto de Halloween en la economía tienen la doble vertiente, tanto positiva como negativa por el consumismo que acarrea.

Con las estudiantes de Las Cumbres hemos recordado además, las costumbres de honrar a los muertos adecentando sus tumbas y ornamentándolas, la gastronomía propia de estas fechas, así como otras tradiciones de carácter local ya perdidas como el Día de los Paseos, que se celebraba en Ubrique cada 2 de noviembre hasta su desaparición en la década de los 70.

Entre las propuestas de lectura para esta época, nos recomendaban Agatha Christie o Edgar Allan Poe y por supuesto José Zorrilla con Don Juan Tenorio. Como los difuntos tienen un papel destacado en la resolución del argumento, las representaciones de Don Juan Tenorio se convirtieron en su día en una tradición de Todos los Santos. Debido al paso del tiempo y al igual que el Día de los Paseos de Ubrique se ha ido olvidando. Para rememorarla hemos despedido el debate con la escena del sepulcro de Doña Inés.

Alba Romero, Carmen Chacón, Claudia Carretero y Helena Pazos, alumnas del IES Las Cumbres.