Desde que se implantase el 21 de mayo de 2020, y después de casi dos años, hoy miércoles ha dejado de ser obligatorio en España usar mascarilla en espacios interiores, con las únicas excepciones de los medios de transportes, y los centros sanitarios y sociosanitarios (incluyendo residencias y farmacias). En el caso del ámbito laboral, como norma general también cesa la obligatoriedad del cubrebocas, pero en última instancia son los servicios de prevención de riesgos laborales, de acuerdo con la correspondiente evaluación de riesgos del puesto de trabajo, los que deben determinar si es necesario su uso.

En nuestra Escuela de Salud, el Dr. Antonio Rodríguez Carrión ha explicado que «alguna vez había que comenzar y volver a la normalidad, más aún después de mejorar la situación gracias a las vacunas y a la mayor inmunidad de muchas personas ya contagiadas en algún momento». En cualquier caso, y en consonancia con las autoridades sanitarias, ha querido lanzar un mensaje de prudencia, recomendando utilizar las mascarillas en interiores a las personas vulnerables, y en aquellas situaciones en las que no se puede mantener distancia de seguridad, no existe una adecuada ventilación, o se registren aglomeraciones. En este sentido precisó que cuando alguien quiera protegerse en puntos donde ya no es obligatorio su uso (comercios, bares,…) deberá optar por la mascarilla FFP2. En cambio, si es para utilizarla en lugares donde aún son obligatorias (farmacias, centros sanitarios, autobuses,…) será suficiente con las quirúrgicas para protegerse.

En su exposición de motivos, el propio Decreto recomienda «para todas las personas con una mayor vulnerabilidad ante la infección por COVID-19 que se mantenga el uso de mascarilla en cualquier situación en la que se tenga contacto prolongado con personas a distancia menor de 1,5 metros», así como «un uso responsable de la mascarilla en los eventos multitudinarios», y «en los espacios cerrados de uso público en los que las personas transitan o permanecen un tiempo prolongado». Asimismo, en el entorno familiar y en reuniones o celebraciones privadas, se aconseja un uso responsable en función de la vulnerabilidad de los participantes.

Escuela de Salud, 20 de abril de 2022