Para culminar la programación especial en torno al Día Mundial contra el Cáncer, hoy en ‘La Mañana’ de Radio Ubrique hemos contado con la participación del psiconeuroinmunólogo Rafael Guzmán, máster en Nutrición y Salud y director del Centro Metódica, donde abordan el apoyo a los pacientes oncológicos desde un enfoque clínico integral. «Analizamos su estilo de vida para modificarlos atendiendo al tipo de tumor y al tratamiento convencional que están siguiendo, para complementarlo, con el objetivo de minimizar sus efectos secundarios», nos ha explicado, recordando que según los últimos estudios en torno al 50% de los tumores pueden prevenirse cambiando los hábitos diarios.

Para ello, trabajan no sólo en la nutrición, sino en otros pilares básicos como el sueño, el ejercicio físico, las relaciones sociales o el estrés crónico, entre otros. Además, realizan estudios de farmacogenética de cada paciente, en el que examinan su medicación y las posibles interacciones de su alimentación.

En relación a la nutrición, Rafael Guzmán precisó que hay que distinguir entre la preventiva, para cualquier persona, y la de tratamiento en el caso de los pacientes oncológicos. En la prevención del cáncer recomendó una dieta en la que abunden los alimentos de origen vegetal, de forma que no falten ni la fibra soluble ni la insoluble. Así que mucha fruta y verdura, cereales integrales, y alimentos ricos en antioxidantes («los alimentos de colores en el plato»). Por contra, limitar mucho las carnes rojas (buey, cordero, ternera, algunas partes del cerdo,…), eliminar los fritos, no abusar de los dulces, y evitar alimentos procesados, refrescos y bebidas azucaradas. A este respecto, calificó los azúcares como «uno de los grandes problemas de nuestra civilización».

Entre los principales factores de riesgo apuntó además al alcohol, el sedentarismo y la obesidad, y especialmente el tabaco. Por ello, subrayó que para la prevención del cáncer no basta con una buena dieta, sino que hay que respetar las horas de sueño y realizar ejercicio físico. En definitiva, todo lo que supone la original dieta mediterránea.

Por su parte, en relación a la nutrición de tratamiento, indicó la necesidad de realizar estudios de farmacogenética, para ver las posibles interacciones con la medicación. Según explicó, muchos alimentos -como por ejemplo el pomelo, la manzanilla, o las frambuesas- tienen gran incidencia en determinados tratamientos. Esa interacción puede provocar que se reste efecto terapéutico al fármaco o que aumente su toxicidad. Igualmente, aconseja a los pacientes oncológicos no suplementarse sin estar supervisados por algún especialista, ya que muchas personas van al herbolario y toman vitaminas, minerales,…que pueden interferir. «El oncólogo debe saber rodo lo que el paciente toma», aseguró.

Con respecto a la dieta, considera que debe incluir la ingesta de un mínimo de proteínas, ya que la delgadez extrema es uno de los problemas cuando se recibe quimioterapia, y preferiblemente la proteína del pescado. Apuesta por los alimentos que vienen del mar, puesto que aportan un gran número de micronutrientes (mejillones, almejas, calamares…), y por el consumo de huevos, sobre todo ecológicos. En ambos casos, destaca su aportación de Omega 3.

Con respecto a verduras, debe tomarse la más amplia variedad posible, incluso más que cantidad, y especialmente las de la familia de las brassicas (coliflor, coles de Bruselas, rúcula, lombarda…) por su aportación de antioxidantes. En el caso de las frutas, también lo más variadas posibles, pero optando siempre por las que no nos suban mucho el azúcar en sangre.

Recomienda los frutos secos, pero crudos (si son fritos o tostados serían incluso negativos), y durante los procesos oncológicos limitar los hidratos de carbono de asimilación rápida (patata, arroz, pastas, pan blanco…) porque hacen subir la insulina. Para mejorar las defensas de nuestro organismo, señaló que el alimento más ‘inmunomodulador’ es el hongo o la seta, que como regla general no deberían faltar junto a las frutas y verduras. En concreto, se debe incluir en la dieta los espárragos y las verduras ricas en azufre, que ayudan a eliminar los residuos tóxicos de la quimioterapia.

Por último, el deporte debe ser parte fundamental tanto en la prevención del cáncer como en el tratamiento. Según los últimos estudios, el 95% de los cánceres son adquiridos como consecuencia de nuestro estilo de vida, mientras que sólo el 5% se hereda. Aunque dependerá del tipo de tumor y de la situación de cada persona, en el caso de los pacientes oncológicos recomienda una actividad moderada que combine la oxigenación de los ejercicios aeróbicos (andar, trotar, bicicleta estática, natación,…) con los anaeróbicos (ejercicios de brazos y pequeñas pesas).

Rafael Guzmán, Psiconeuroinmunólogo clínico, Máster en Nutrición y Salud