El intenso olor a humo y el sonido de los medios aéreos que están actuando sobre Sierra Bermeja, nos recuerdan constantemente a los ubriqueños, que no tan lejos de aquí se está luchando a destajo contra el fuego.

De la magnitud que ha alcanzando el incendio (que está siendo definido como incendio de sexta generación) que de momento ya ha arrasado 7.780 hectáreas y del valor ecológico del paraje natural malagueño afectado, hemos conversado hoy en La Mañana con el naturalista y fotógrafo ubriqueño Manuel Canto, quien durante estos días se ha desplazado a las inmediaciones de  la zona para plasmar en imágenes la virulencia del incendio forestal, en cuya extinción trabajan casi mil efectivos.

En dichas imágenes observamos este nuevo concepto de incendio forestal, que hasta ahora no ha estado presente en nuestro entorno. Una terminología que ha surgido tras los incendios forestales de Turquía y California. Estas nuevas circunstancias causadas por el cambio climático, dificultan la extinción de los incendios, «estamos ante un nuevo tipo de fuego que hace que sea difícil de controlar y de extinguir por su virulencia» y que por desagracia afecta al medio ambiente y la economía de la zona.

Las columnas de humo (como la que se aprecian en la fotografía) que hemos podido ver estos días, tienen un poder calorífico tan inmenso que es capaz de  provocar «tormentas de fuego», es lo que se conoce como incendio de sexta generación. Tal y como nos explicaba Canto estos incendios «tienen la capacidad de cambiar las condiciones atmosféricas; liberan grandes cantidades de energía generando nubes convectivas cargadas de material incandescente a capas altas de la atmósfera, de manera que incluso son capaces de formar tormentas de fuego siendo la propagación aún más incontrolable».  De este modo, las partículas de vegetación en llamas se elevan y se desplazan por el viento alterando las condiciones meteorológicas del aire hasta el punto que puede provocar lluvias y tormentas secas cuando alcanza altas alturas. Lo grave de esa columnas es que están cargadas de material incandescente y cuando se derrumban  escupen partículas que pueden provocar nuevos focos y la expansión del fuego. Esto es lo que ha ocurrido en Sierra Bermeja este fin de semana.

Las consecuencias del cambio climático en toda la cuenca mediterránea y la falta de limpieza de los montes le otorga la dimensión al incendio, sin embargo la tragedia que ya ha costado vidas humanas, ha llegado por la mano del hombre. Esta acción de «terrorismo ambiental», ha causado la destrucción de una zona de alto valor ecológico y económico, que repercute en el medio natural y también en la forma de vida de muchas personas que viven de la castaña y que en estos días se empezaría a recolectar.

Manolo Canto ha querido reconocer la labor del millar de efectivos que están desplegados en la zona, que tienen que tener «un gran arrojo para adentrarse en una zona escarpada, montañosa de muy difícil salida, que es una ratonera». Para Canto hay que valorar el trabajo de los profesionales que «están echando jornadas larguísimas casi sin descanso», muchas veces con la impotencia de no poder detener el fuego.

El Paraje Natural de Sierra Bermeja, a pesar de no formar parte del Parque Natural Sierra de las Nieves, es uno de los lugares que presenta un gran endemismo vegetal. Destaca por poseer una de las mayores extensiones donde ha aflorado, desde las entrañas de la tierra, un tipo de rocas de origen volcánico llamadas peridotitas. Este material, confiere a estas sierras su característico color granate y, a su vez, le da nombre. Estos minerales, un clima suave y un régimen especial de lluvias crean las condiciones necesarias para el crecimiento de más de 50 especies vegetales difíciles de ver en otros espacios naturales. Es el caso del Galium viridiflorum o Staelina baetica. Destacable también es la única población de pinsapos sobre peridotitas, con una extensión de 90 hectáreas y repartidas en cuatro zonas distintas. Además destacan los castañales que han sido la forma de vida de estos pueblos durante muchos años.

Independientemente de la localización geográfica por municipios y provincias el monte mediterráneo cuenta con las mismas características y un clima similar, por lo que no se descabellado pensar que esta tragedia pudiera ocurrir en otras zonas próximas a nuestra población. La sensibilización de la ciudadanía nunca está de más, para evitar situaciones como las que se está dando en la provincia vecina.

Las esperadas lluvias anunciadas para estos días por AEMET, favorecerían las labores de extinción, pero también se miran con precaución, ya que fuertes precipitaciones podrían provocar el arrastre del suelo, que al no tener cubierta vegetal se erosionaría y se perdería.

Manuel Canto.