FOTO: Manuel Canto

El recién desaparecido Grupo de Rescate de Montaña se muestra dialogante pero contundente, a la hora de mantener sus reivindicaciones para su permanencia como grupo especializado de trabajo. Una labor profesional que han realizado durante los últimos 20 años consiguiendo que nuestra Sierra sea un lugar seguro. Así al menos lo deben considerar las 538 personas que han sido rescatada en este tiempo, algunas en circunstancias de complejidad técnica. Este mismo periodo de tiempo, es el que llevan reclamando, primero un reconocimiento como unidad especializada, y segundo unas condiciones laborales acordes a la profesión que desempeñan. Carlos Chacón, hasta hace unas semanas responsable del GRM, nos ha explicado hoy las circunstancias «más que justificadas», que han provocado la desintegración del grupo.

Aunque el panorama resulte adverso, Carlos Chacón ha reconocido y agradecido el apoyo de la Alcaldesa de UIbrique, Isabel Gómez,  «que desde el primer momento ha estado de nuestro lado,  escuchándonos y luchando para que esto siga adelante». Es por ello, por lo que espera que el sentido común prevalezca y que se reconozca «lo que es un trabajo bien hecho». Un respaldo institucional que a nivel local se elevará al pleno mañana martes.

Cronología de la reivindicación laboral

Desde que en 1999 se constituyera el GRM a cargo de un grupo de bomberos, montañistas e integrantes de la unidad de Rescate de la Federación Andaluza de Espeleología (Espeleosocorro Andaluz), se solicitaba al Consorcio de Bomberos de la Provincia de Cádiz, su reglamentación. A pesar de sus más y sus menos, el Grupo de Rescate de Montaña se ha mantenido durante este tiempo, desempeñando un trabajo de manera voluntaria y altruista, en gran parte gracias al valor vocacional de los creadores de la unidad. Así se recoge en el reglamento genérico que data del 2003 y que define el servicio como «altruista y voluntario».

Para el GRM la Relación de Puestos de Trabajo que se pone sobre la mesa desde el Consorcio, es una respuesta a largo plazo, pero no resuelve la necesidad actual. Por ello, se reclama la creación de un reglamento específico que reconozca el trabajo del grupo,  «no se puede esperar a la RPT, que puede tardar años en salir». En este sentido insiste, en lo que desde 2018 se le está comunicando a la dirección del Consorcio, «no podemos esperar más, necesitamos ese incentivo que anime a los más jóvenes a permanecer en el grupo», cuando ya no estén los que lo crearon y desaparezca el valor sentimental que los une al proyecto. Del equipo original de Espeleosocorro quedan tres bomberos, a las puertas de una jubilación en un máximo de dos a tres años.

Las prácticas del GRM

FOTO: Manuel Canto

Hasta ahora el incentivo era cambiar las horas de montaña que realizan en prácticas, (entre 16 y 18 al mes) por horas de guardia. Pero según Chacón, si bien esto puede ser «un atractivo para los que nos gusta la montaña, no para los más jóvenes», que piden que se les retribuya por hacer su trabajo. El presidente del Consorcio Francisco Vaca, destacaba la pasada semana la intención de buscar una cobertura legal y reglada al problema. Desde el GRM se propone el pago de una de las dos prácticas mensuales que realizan, insistiendo en la legalidad de la fórmula, mediante la creación de una bolsa de horas, similar a otras que ya existen en el Consorcio. 

Las prácticas son las que otorgan al grupo el grado de profesionalidad y los convierte en especialistas en la Sierra de Cádiz, resultando esenciales para prestar este tipo de servicio de manera segura. Tal y como asegura Chacón «para ir a la sierra y colgarte de una pared o meterte en un cañón como Garganta Verde, hay que estar preparado, son maniobras de dificultad técnica que hay que conocer». Los 20 años de formación continua y prevención, han permitido que en ninguna de las intervenciones efectuadas en este tiempo se haya notificado accidente alguno.

Cobertura sin GRM

Al margen de la reivindicación laboral el panorama que se presenta de cara a la prestación del servicio,  no es nada halagüeño. Las llamadas se seguirán atendiendo desde el Parque de Bomberos, a pesar de la desaparición del GRM. El Consorcio ha determinado,que se cubran los operativos previa valoración, con los efectivos del Parque, es decir con bomberos urbanos. Para Chacón «es una temeridad meter a un bombero urbano a hacer rescate de montaña», ya que «vamos a ir sin calzado adecuado (los equipos de montañas han sido entregados al desaparecer el grupo) y a la Sierra iremos todos los compañeros iguales, sin distinción». Además, «iremos con compañeros que nunca han hecho prácticas de montaña y que no conocen las técnicas de barranquismo, de espeleología o escalada», añadiendo que «a mi esto me suena más a castigo que a otra cosa». Una circunstancia que ya ha sido expuesta ante la Comisión de Salud laboral de la empresa.

Carlos Chacón