La frase «Me aburro» es característica en la etapa infantil y adolescente, pero más aún hoy día cuando parece que todo debe estar perfectamente planificado en la agenda diaria del menor, sin tiempo para los momentos de inactividad, y cada vez más sobreestimulados por los dispositivos electrónicos y las pantallas. El aburrimiento de nuestros hijos provoca en muchos padres una sensación de agobio y culpabilidad, por lo mal visto que está socialmente el no tener nada que hacer. Sin embargo, hoy en la Consulta de Psicología Infantil y Juvenil, Lourdes Castro, ha destacado distintos beneficios que conlleva para los menores, como el impulso de su creatividad, paciencia y capacidad de reflexión.

La psicoterapeuta y pedagoga ubriqueña ha subrayado que el aburrimiento no es malo, sino que constituye una oportunidad para que los niños y niñas conecten con sí mismos y exploren nuevos universos. El único ámbito donde el aburrimiento se considera negativo es en las aulas. Fuera del marco escolar, contribuye a despertar el interés por innovar, les ayuda a reflexionar, y también a tener paciencia y aprender a esperar. Esta emoción es transitoria, fomenta su creatividad e inspiración, y favorece la motivación y la resistencia a la frustración. Si, por el contrario, los pequeños están sobrecargados de actividades, tendremos a unos niños estresados.

Por todo ello, Lourdes Castro recuerda a los padres y madres que no deben agobiarse ni frustrarse cada vez que escuchen a sus hijos decir que están aburridos. Será la oportunidad de inducirles a explorar distintas posibilidades, para que sean ellos mismos los que las desarrollen de forma autónoma. Dedicarles tiempo y jugar con ellos también es muy importante.

Consulta de Psicología Infantil y Juvenil con Lourdes Castro 18 enero 2021