Desde la Asociación de Hostelería de Ubrique confirman el nuevo mazazo que supone el confinamiento perimetral, con la cancelación de comidas y alojamientos de este puente, y las malas perspectivas para el fin de año. Por eso hacen un llamamiento a los ubriqueños para que les apoyen más que nunca en esta situación, colaborando entre todos con el cumplimiento escrupuloso de horarios, aforo, y medidas de prevención higiénico-sanitarias.

Cristóbal Ríos, vicepresidente de la Asociación de Hostelería de Ubrique, ha mostrado la máxima sensibilidad del colectivo que representa hacia la actual situación, y la necesidad de adoptar las medidas necesarias para proteger la salud de todos. Pero, a la par, reconoce que el confinamiento perimetral constituye un «duro mazazo, que nos han trasladado muy tarde, sin tiempo ya de reaccionar de cara al puente». Como propietario del Bar Las 4 Esquinas explica que han debido cancelar todas las reservas para comidas y cenas de visitantes que tenían para estos días, lo que se suma a los pedidos de carnes y otros aprovisionamientos ya encargados, e incluso el refuerzo de personal que habían previsto. En este sentido se queja de la falta de información real sobre la incidencia de la pandemia en cada población, y no entiende por qué se confina a toda la comarca sin distinguir la situación de mayor o menor afectación de cada municipio.

Y es que en el caso del sector hostelero llueve sobre mojado. Las pérdidas se añaden a las que viene registrando desde la primera ola del COVID-19, con un futuro nada halagüeño de cara a las fiestas navideñas sin eventos ni comidas en grupo. La ausencia de visitantes también tendrá un importante golpe económico para el alojamiento en las casas rurales y los hoteles de la zona.

El confinamiento perimetral, establecido en principio hasta el 9 de noviembre, viene a unirse al toque de queda (de 23,00 a 6,00 horas), que obliga a los establecimientos hosteleros a cerrar a las 22.30 horas, reduciéndose a 6 el número máximo de grupos de personas en público y en privado, salvo en el caso de convivientes. Esto hace muy difícil que puedan servir cenas, y en el caso concreto del sector de ocio nocturno anulan el posible horario posterior de copas.

Cristóbal Ríos ha destacado que en la actualidad los establecimientos continúan abiertos no por rentabilidad, sino al menos para seguir ofreciendo sus servicios a la ciudadanía, y reconoce que esto puede ser la puntilla que obligue al cierre a muchos bares y restaurantes. Por todo ello, ha querido lanzar un mensaje directo desde la Asociación de Hostelería pidiendo a los ubriqueños «que no nos abandonen en estos momentos, en los que su ayuda es más importante que nunca», siempre bajo el cumplimiento escrupuloso de todas las medidas preventivas. En los próximos días prevé una reunión de todo el sector en Ubrique para analizar la situación, después de estas noticias conocidas apenas hace unas horas.

Cristóbal Ríos, vicepresidente de la Asociación de Hostelería de Ubrique