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El Curtido Plena Inclusión retomaba su actividad en el Centro de Día Ocupacional el pasado 24 de junio, tras culminarse el estado de alarma. Desde entonces no ha habido ninguna incidencia sanitaria relacionada con la Covid-19, tampoco en la Residencia de Adultos que ha permanecido activa en todo momento, también durante el confinamiento. El proceso de adaptación no ha sido fácil, sobre todo por la variación de las instrucciones que debían acometer como centro asistencial y residencial. Las limitaciones de uso en espacios como el transporte, sus desinfección continúa, la distancia interpersonal, el frecuente lavado de manos, el control de la temperatura y sobre todo las pruebas de diagnóstico de Covid-19 a las que semanalmente se somete la plantilla y cada quince día a los residentes, forman parte de las estrictas medidas de seguridad sanitaria que han tenido que implantar desde el centro. Su directora, Charo Mateos, nos ha contado hoy en La Mañana de Radio Ubrique como es el día a día para los usuarios de El Curtido en tiempos de pandemia.

El Curtido Plena Inclusión, cuenta con dos espacios que ahora están aún más diferenciados, ya que los usuarios de ambos servicios no llegan a coincidir en ningún momento. Por un lado, el Centro Ocupacional, con un horario de 9 a 17 horas que cuenta con un total de 20 usuarios y acuden todos los días al centro desde sus lugares de residencia (Ubrique, pero también Grazalema, Benaocaz, Villaluengua o Prado del Rey). Por otro, la Residencia de Adultos, un servicio destinado a personas con discapacidad intelectual con necesidades de apoyos intermitentes y con cierta autonomía personal, que por distintas razones tengan dificultad para la integración familiar normalizada. La Residencia tiene un total de 20 plazas y en la actualidad el cupo permanece cerrado, no así el Centro Ocupacional, que cuenta aún con plazas libres para usuarios y pueden solicitarse a través del Ayuntamiento de Ubrique.

Los aforos en los talleres permiten en circunstancias normales una capacidad de 14 personas, ahora trabajan sólo seis. Lo mismo ocurre con el transporte, el vehículo es desinfectado después de cada uso y aunque su capacidad es de nueve persona, sólo suben cuatro por viaje. También se han limitado las actividades externas.

Si bien los procedimientos han sido asimilados rápidamente por los usuarios, que se han adaptado a la nueva situación, la directora del Centro ha querido agradecer a las familias y a los trabajadores el sobreesfuerzo realizado, también a todos los colaboradores que han contribuido en la aportación del material de protección.

Desde el pasado 22 de septiembre el cierre de los centros sociosanitarios en Andalucía, deja de estar vinculado al índice de Covid 19 en un área poblacional, sino que depende de la afectación que pudiera darse en el propio centro. Siguiendo los protocolos de los centro residenciales, El Curtido mantiene las restricciones de visitas y las prueba de diagnóstico de Covid-19, con las PCR a las que se somete a los usuarios de la residencia cada 15 días. Además, según nos indicaba Mateos, el contacto con Salud es continuo y directo a través de la enfermera gestora de casos del Distrito y Ubrique.

Charo Mateos, directora de EL Curtido Plena Inclusión