El pasado jueves conocíamos el número de víctimas mortales que el coronavirus ha dejado en las residencias de ancianos españolas con COVID-19 o síntomas similares. En Andalucía donde las residencias de mayores cuentan con 2.685 residentes confirmados como casos positivos de SARS-CoV2, se han registrado 552 fallecimientos, representando el 39,32 % del total de muertes contabilizadas hasta la fecha en toda Andalucía. Ubrique no es ajeno a esta situación, la Residencia Nuestra Señora de los Remedios forma parte de ese mapa de espacios afectados por el Covid-19. Antes de iniciarse la pandemia contaba con 70 residentes, en la actualidad tras el fin de su medicalización tiene 51 usuarios. Un total de 44 han pasado la enfermedad, 7 nunca se han contagiado (3 no lo han tenido y 4 estaban aislados), creándose una inmunidad de grupo en torno al 80 por ciento. Desde el pasado 22 de mayo, este centro está libre de coronavirus, cerrándose oficialmente el acta de medicalización el pasado 29 de mayo.

«En cualquier fase de la pandemia, el cuidado de los ancianos en la residencia siempre ha estado a un nivel altísimo, han estado mejor cuidados allí, que si hubiesen ido a un hospital».

Los cuidados que han recibido los pacientes-residentes han sido excepcionales, así lo entiende el responsable del proyecto de medicalización de la residencia y responsable de Urgencias de la Sierra de Cádiz, Cándido Tardío Bru que durante dos meses ha trabajado sin descanso junto con el equipo humano que han conformado las atenciones sanitarias y asistenciales del centro.  De como ha sido todo ese proceso hemos hablado hoy en La Mañana de Radio Ubrique.

El camino a recorrer ha sido largo y arduo para todo el equipo de profesionales que o bien desde el plano estrictamente sanitario o en el marco asistencial, con los cuidadores que trabajan en la residencia, así como los refuerzos de la plantilla que llegaron a través de la Fundación López Mariscal, han trabajado para superar la situación con una implicación incondicional. Para Tardío Bru es importante aclarar que «en cualquier fase de la pandemia, el cuidado de los ancianos en la residencia siempre ha estado a un nivel altísimo, han estado mejor cuidados allí, que si hubiesen ido a un hospital».
El 25 de marzo se hacía público el primer caso de coronavirus del que hasta ahora se ha tenido constancia en Ubrique. Llegaba vinculado a la Residencia de Ancianos. Días más tardes comenzamos a contabilizar los primeros fallecimientos de residentes, atendiendo como posible causa al covid-19, ya que por aquel entonces no se habían hecho test, a no ser que fueran ingresado en el Hospital. A partir de entonces comienza una auténtica crisis en este centro asistencial de mayores. Durante estos días la médica de referencia de la residencia de Ubrique, Vanessa Vega, realiza un trabajo previo que posteriormente resultaría esencial al sectorizar el centro y  proceder al aislamiento de asintomáticos, además comienza a reclamar junto con Candido Tardío una actuación en la residencia, «nos damos cuenta que algo había que hacer» y así se le hace saber al subdirector Asistencial del Distrito Sierra de Cádiz, José Enrique Sánchez Basallote.

«Cambiar y coordinar todo esto fue difícil pero contábamos con buenos profesionales y en 6 o 7 días parecía un hospital»

El 28 de marzo llega la primera inspección de la delegación de Salud y Familias a la Residencia donde se informa de las medidas de apoyo y control permanente puestas en marcha desde un primer momento por los profesionales de Atención Primaria del Centro de Salud de Ubrique. Conforme a la Instrucción del SAS, el día 1 de abril se procede a medicalizar la residencia. Son los equipos del Centro de Salud de Ubrique y de la Unidad de Urgencias de la Sierra de Cádiz, los que conforman el dispositivo. Estos se ponen en marcha y dos días después tienen el protocolo activado, con la logística prevista y el equipo organizado. El día 3 de abril había 58 residentes en el centro además de 5 pacientes ingresados en el Hospital de Villamartín. Para Cándido Tardío, el traslado de pacientes o la intervención  de la residencia no resultaban viables, la respuesta más rápida y eficaz era la medicalización, a cuyo proyecto ha tenido acceso Radio Ubrique.

Cándido Tardío, Vanesa Vega, Juan Manuel Medinilla, Yolanda Pérez y Manuel Rodríguez, entre otros, ha formado parte de un equipo que no ha tenido descanso durante estos dos meses. «Cuando entramos nos encontramos con una plantilla escasa» debido a los efectos del Covid-19, que se reforzó con el personal de la Fundación López Mariscal y con 5  profesionales de enfermería y 4 auxiliares de la Junta. Se comienza a trabajar entonces como en un hospital de infeccioso.  Según Tardío Bru, «cambiar y coordinar todo esto fue difícil pero contábamos con buenos profesionales y en 6 o 7 días parecía un hospital».

Según el Proyecto de medicalización » la Planta Primera, quedaba destinada al aislamiento de los pacientes que han presentado síntomas. Cuenta con habitaciones dobles e individuales. En las habitaciones dobles, la separación entre residentes será mínimo de 2 metros. Cuenta  con 25 habitaciones y un mostrador como control de enfermería, una salita habilitada para la medicación y un aseo para el personal. La planta segunda: Cuenta con 15 habitaciones en las que se ubicaran los pacientes asintomáticos. Tiene además un mostrador como control de enfermería».

Organizado el espacio, el procedimiento de trabajo estaba claro, con un sólo residente confirmado, todos eran posibles casos, «los tratamientos se inician inmediatamente al detectar síntomas (que es cuando los estudios existentes demuestran más eficacia) y sin necesidad de analítica, PCR, Test rápidos…solo ECG al inicio y a las 72 horas para medir el QT. La base de esta actuación se basa en que epidemiológicamente, en un centro de este tipo, con un solo positivo se considera a todos los demás residentes positivos, por lo cual el pedir pruebas complementarias innecesarias, hace que se retrase el inicio del tratamiento y por tanto su eficacia».

Se han pasado «momentos duros, hemos estado dos meses sin descansar un día, todo ha sido muy intenso, pero no nos hemos permitido venirnos abajo».

Los primeros test rápidos llegaban a la residencia el viernes 10 de abril, los resultados no se hicieron público. Ahora sabemos que «se realizaron a todos los residentes (51) que se encontraban en el centro el día 10 de abril y arrojó unos resultados de 17 positivos y 34 negativos. De estos negativos se le realizaron 5 PCR a pacientes con sospecha clínica de los cuales resultaron positivos 4 de ellos, elevando el número de positivos a 21 y 30 negativos». Si se dieron a conocer los realizados con posterioridad, ya en el mes de mayo. De ellos, se derivan que la casi totalidad de sus usuarios han padecido el COVID-19, ya que solo 7 de ellos no han sufrido en ningún momento la enfermedad. Así se anunciaba el 22 de mayo destacando que todos los residentes de la Residencia de Ubrique daban negativo en las pruebas realizadas, superando este centro la pandemia. La Junta levantaba una semana después el acta definitiva por la que la residencia deja de estar medicalizada.

Durante todo este tiempo las familias han sido puntualmente informadas, «nosotros informábamos cuando había cambios en el paciente, cuando hacíamos los test,… todos han sabido desde el primer momento los cambios en el estado de salud de sus familiares».

A finales de mayo la Fundación Asilo Nuestra Señora de los Remedios, agradecía el gran esfuerzo realizado por el equipo de profesionales sanitarios encargado de la medicalización de la residencia, por su entrega y dedicación. Para el responsable del proyecto de medicalización se han pasado «momentos duros, hemos estado dos meses sin descansar un día, todo ha sido muy intenso, pero no nos hemos permitido venirnos abajo».

Cándido Tardío Bru,responsable del proyecto de medicalización de la residencia y responsable de Urgencias de la Sierra de Cádiz