Siguiendo con el Ciclo de enfermedades más frecuentes en los niños, hoy en nuestra Escuela de Salud el Dr. Antonio Rodríguez Carrión ha abordado los traumatismos, picaduras y mordeduras más frecuentes en la etapa infantil. Además, dentro del apartado de noticias nos hemos referido al titular ‘Salvar vidas al ritmo de Macarena‘, mientras que en la sección de noticias incluíamos entre otras cuestiones planteadas por los oyentes ‘¿Qué síntomas hacen sospechar un ictus?’

Traumatismos

En su decimocuarta sesión, dentro del Ciclo de enfermedades más frecuentes en los niños hemos tratado los traumatismos, refiriéndonos a las contusiones, lesiones originadas por caída o por golpe con un objeto duro, sin que exista rotura de la piel y que, al tratarse de una lesión cerrada, no existe riesgo de contaminación por microbios. La gravedad de las contusiones es muy variable pues oscila desde un simple “chichón” a lesiones en órganos importantes (fracturas, rotura de hígado, hemorragias internas, etc.).

En este sentido, se clasifican en:

-Contusión simple: solo existe enrojecimiento de la piel.

-Equimosis (contusión de primer grado): se rompen los pequeños vasos sanguíneos que hay en la dermis y se produce un acúmulo de sangre que apenas hace bulto (“cardenal”).

-Hematoma (contusión de segundo grado): la sangre se acumula en mayor cantidad y hace bulto en la piel (“chichón”). Por acción de la gravedad, la sangre puede bajar y el hematoma se observa en un lugar diferente a de la lesión. Las personas que toman medicamentos que afectan a la coagulación (por ejemplo, Sintrom®) tienen son más propensos a tener hematomas ante pequeños golpes.

-Necrosis (contusión de tercer grado): se produce muerte de la piel y de los tejidos situados debajo de ella.

Siempre hay que estar atentos a los signos de alarma, especialmente en estos casos que se trata de niños o incluso bebés. Como norma general,  en contusiones pequeñas basta aplicar frío sobre la zona lesionada (hielo durante unos 10-15 minutos), elevar el miembro lesionado y reposo de la zona afectada. El hielo no debe estar en contacto directo con la piel, sino que se echa en una bolsa de plástico y ésta se envuelve en un paño húmedo. El frío provoca contracción de los vasos sanguíneos, lo cual evita el edema y disminuye el dolor.

En golpes fuertes hay que sospechar lesiones internas (fisuras o fracturas de huesos, rotura de órganos, etc.), por lo que hay que acudir a Urgencias. No pinchar los hematomas para vaciarlos de sangre, pues se corre el riesgo de que se infecte.

Picaduras y mordeduras

En el caso de picaduras de mosquitos, debe aplicarse frío en la zona lesionada, y si se dispone de hielo, envolverlo en un paño húmedo, aplicar amoníaco inmediatamente después de la picadura, o como remedio casero frotar la picadura con la pulpa de medio limón o con vinagre de manzana. Si la piel del receptor es muy sensible al veneno de los mosquitos, aplicar pomada antialérgica o con corticoides. En el caso de aparecer malestar general, fiebre, dificultad para respirar, vómitos o mareos, tendrá que acudirse al Servicio de Urgencias.

Si la picadura es de avispas, abejas, alacranes, o arañas, hay que observar si se ha clavado el aguijón, que se deberá extraer con la punta de una aguja desinfectada. No utilizarse pinzas ni intentar extraerlo con las uñas pues se puede comprimir la bolsa del veneno y aumentar la cantidad inyectada. También se puede extraer arrastrando una tarjeta plastifica sobre la piel. Cuando la picadura es dentro de la boca, introducir hielo hasta llegar al Servicio de Urgencias. En general, aplicar frío en la zona lesionada, y si aparecen mareos o malestar general, acostar a la víctima, abrigarla y efectuar traslado urgente al Servicio de Urgencias.

En episodios de picaduras de serpientes debe acostarse al accidentado e inmovilizar la zona como si fuese una fractura de un hueso, lo que permite que el corazón se contraiga despacio, disminuyendo así la velocidad de la sangre y ralentizando la difusión del veneno. Hacer una ligadura (no torniquete) más arriba de la mordedura, que dificulta que el veneno suba por las venas hasta el corazón y éste lo distribuya al resto del organismo, aplicar frío en la zona lesionada para contraer los vasos sanguíneos y disminuir el paso del veneno a la sangre, y trasladar de forma inmediata al Servicio de Urgencias. Está totalmente contraindicado intentar extraer el veneno haciendo una herida en la zona mordida o succionando.

En cuanto a perros, gatos, roedores (cobayas, ratones), o animales salvajes, deberá lavarse la herida con agua y jabón, aclarar con abundante agua, secar con una gasa estéril, taparla y acudir al Servicio de Urgencias, aunque la herida parezca muy leve. Hay que recoger todos los datos posibles sobre las características del animal (raza, tamaño, color, actitud, etc.), así como el nombre, dirección y teléfono de contacto del propietario si lo hubiese, pues nos lo preguntarán al ser atendido.

Escuela de Salud 6 de junio