El Primer Taller radiofónico de Primeros Auxilios que desde el pasado 8 de noviembre le ofrecemos con el doctor Antonio Rodríguez Carrión en la Escuela de Salud de Radio Ubrique abordaba hoy miércoles en La Mañana su recta final, con el tratamiento de cuatro aspectos elementales que deben conocerse en el campo del socorrismo. La detección del ictus, las actuaciones en caso de accidente eléctrico, las mordeduras o picaduras y el auxilio en caso de atragantamiento, han sido los cuatro temas que han centrado el programa de hoy.

Rodríguez Carrión nos explicaba que el ictus o ataque cerebral es una pérdida brusca del funcionamiento cerebral debido a que alguno de sus vasos sanguíneos deja de llevarle sangre porque se ha obstruido (“ataque isquémico”) o porque se ha roto (“ataque hemorrágico”). En España, afecta a más de 120.000 personas cada año, ocasionando más de 30.000 muertes. Es la primera causa de discapacidad en adultos. El ataque cerebral se manifiesta, cuando la persona no entiende lo que se le dice falta de fuerza u hormiguilla en un brazo, una pierna o la mitad de la cara, habla con dificultad, dificultad para ver con uno o los dos ojos, pérdida de equilibrio o de la coordinación, dolor de cabeza muy fuerte. Como en el caso del resto de emergencias, debe actuarse siguiendo el protocolo PAS (Proteger, Avisar y Socorrer).

 

Los accidentes eléctricos han centrado otro de los temas en la jornada de hoy. En España se producen alrededor de 5.000 accidentes eléctricos cada año, con 150 muertes por quemaduras y electrocución y 1.500 heridos de gravedad. Pueden producirse tanto en el ámbito doméstico (enchufes sin protección que permiten a los niños pequeños introducir objetos conductores dentro de ellos,  estufas eléctricas dentro de los cuartos de baño, manipular interruptores o aparatos eléctricos teniendo las manos o los zapatos húmedos, no disponer la instalación eléctrica
de interruptor de emergencia, exceso de conexiones en un enchufe, enchufes sin toma de
tierra) como en el campo profesional.

En los casos leves, se suele sentir simplemente lo que conocemos como “calambrazo”, mientras que en los graves se registran quemaduras en el lugar de entrada y en el de salida de la corriente eléctrica, a la vez que pueden lesionarse diferentes órganos, e incluso puede llegarse a la muerte por parada respiratoria. A estas heridas hay que sumar las provocadas por las caídas al tener el accidente. También en estos accidentes debemos actuar según el protocolo PAS. Lo importante en cualquier caso es la prevención, Rodríguez Carrión nos ha ofrecido diferentes recomendaciones a tener en cuenta, tanto en el ámbito doméstico como en el industrial.

Por su parte, las picaduras y mordeduras ha protagonizado el tema duodécimo del taller de Primeros Auxilios. En el caso de picaduras de mosquitos, debe aplicarse frío en la zona lesionada, y si se dispone de hielo, envolverlo en un paño húmedo, aplicar amoníaco inmediatamente después de la picadura, o como remedio casero frotar la picadura con la pulpa de medio limón o con vinagre de manzana. Si la piel del receptor es muy sensible al veneno de los mosquitos, aplicar pomada antialérgica o con corticoides. En el caso de aparecer malestar general, fiebre, dificultad para respirar, vómitos o mareos, tendrá que acudirse al Servicio de Urgencias.

Si la picadura es de avispas, abejas, alacranes, o arañas, hay que observar si se ha clavado el aguijón, que se deberá extraer con la punta de una aguja desinfectada. No utilizarse pinzas ni intentar extraerlo con las uñas pues se puede comprimir la bolsa del veneno y aumentar la cantidad inyectada. También se puede extraer arrastrando una tarjeta plastifica sobre la piel. Cuando la picadura es dentro de la boca, introducir hielo hasta llegar al Servicio de Urgencias. En general, aplicar frío en la zona lesionada, y si aparecen mareos o malestar general, acostar a la víctima, abrigarla y efectuar traslado urgente al Servicio de Urgencias.

En episodios de picaduras de serpientes debe acostarse al accidentado e inmovilizar la zona como si fuese una fractura de un hueso, lo que permite que el corazón se contraiga despacio, disminuyendo así la velocidad de la sangre y ralentizando la difusión del veneno. Hacer una ligadura (no torniquete) más arriba de la mordedura, que dificulta que el veneno suba por las venas hasta el corazón y éste lo distribuya al resto del organismo, aplicar frío en la zona lesionada para contraer los vasos sanguíneos y disminuir el paso del veneno a la sangre, y trasladar de forma inmediata al Servicio de Urgencias. Está totalmente contraindicado intentar extraer el veneno haciendo una herida en la zona mordida o succionando.

En cuanto a perros, gatos, roedores (cobayas, ratones), o animales salvajes, deberá lavarse la herida con agua y jabón, aclarar con abundante agua, secar con una gasa estéril, taparla y acudir al Servicio de Urgencias, aunque la herida parezca muy leve. Hay que recoger todos los datos posibles sobre las características del animal (raza, tamaño, color, actitud, etc.), así como el nombre, dirección y teléfono de contacto del propietario si lo hubiese, pues nos lo preguntarán al ser atendido.

Por último, hemos abordado cómo actuar ante un atragantamiento. En primer lugar hay que pedir a la víctima que tosa, y si es así, no hacer nada, sólo vigilar por si deja de toser y se asfixia, en cuyo caso hay que actuar. Nunca dar de beber a una persona que se está atragantando pues puede atascar aún
más el cuerpo extraño que está provocando la asfixia.

La forma de actuar dependerá de la edad de la persona atragantada (si es un bebé, niños mayores de un año, o adultos) y de si la víctima está sola o acompañada. Como norma general, si no recibimos respuesta del atragantado y no puede toser, debemos colocarnos a su espalda, sujetarlo por la cintura con el brazo izquierdo y doblarlo hacia delante, dándole 5 golpes fuertes con el talón de la mano derecha en la parte alta de la espalda, entre las escápulas.

Si persiste la asfixia habrá que realizar la conocida como maniobra de Heimlich. Hay que colocarse detrás de la víctima, abrazarle con ambos brazos entre el ombligo y el esternón, y doblar a la víctima hacia delante. Colocar el puño izquierdo cerrado con dedo pulgar apoyado sobre el vientre, entre el ombligo y el esternón, la mano derecha encima de mano izquierda, y hacer 5 compresiones fuerte hacia atrás y arriba. Con ello se empuja el diafragma hacia el tórax y aumenta la presión dentro de las vías respiratorias. Si la víctima es una persona muy obesa o está embarazada las compresiones abdominales son ineficaces, y se sustituirán por compresiones sobre el tórax.

Comprobaremos si ha expulsado el objeto causante de la asfixia, y si no es así, repetir la maniobra. Si el cuerpo extraño no sale y la víctima pierde el conocimiento, colocarla en el suelo
boca arriba y hacer las maniobras de reanimación cardiopulmonar (RCP).

Escuela de Salud, 13 de diciembre 2017