Hoy en nuestro espacio de divulgación medioambiental Cuaderno de Campo el gamón ha sido el gran protagonista. Junto al naturalista Manolo Canto, hemos abordado el posible origen de la fiesta más emblemática y tradicional de nuestra localidad. Para ello, hemos contado además con la participación del también ubriqueño Jesús Vilches, autor de un estudio etnobotánico en el Parque Natural Sierra de Grazalema.

La principal conclusión extraída es que hay muy pocas certezas y sí muchos interrogantes sobre la Crujida de Gamones, con múltiples simbologías que pueden dar pie a una gran variedad de hipótesis. En cualquier caso, Vilches ha puesto en duda las teorías que sitúan su origen en la batalla frente a los franceses, el espantar las bestias, o incluso un uso gastronómico por distintas razones expuestas, y ha subrayado lo arriesgado de hablar de un origen único.

Según explicó, apenas existen referencias escritas sobre las Cruces de Mayo en Ubrique, y hasta el momento no se ha encontrado ninguna ni en el Archivo Municipal ni en el de las 7 Villas, como centros documentales más próximos.

Jesús Vilches ha destacado aspectos que, en su opinión, se deberían tener en cuenta como el rito sobre iniciación a la pubertad que supone todo el proceso de recolección de la leña y la crujida de gamones, o la renovación que supone la quema de muebles en fechas cercanas a San Juan, así como su proximidad a San Isidro y su relación con el ámbito agrícola (“Año de gamones, año de montones”).

Otras perspectivas que ha recordado son, por ejemplo, la faceta sexual ligada a la hombría de la mayor detonación, o a las coplas de columpio, así como la simbología del gamón, una planta que en muchos lugares es utilizada para reflejar el tránsito entre la vida y la muerte, por lo que es habitual en muchos cementerios de Italia.

Cuaderno de Campo, 4 mayo 2017