“Ellos nos aportan más, de lo que nosotros podemos aportarles a ellos”. Esta es una de las frases más repetida durante el encuentro mantenido hoy en La Mañana de Radio Ubrique con dos de las familias de acogida del programa de la Asociación Saharaui “Vacaciones en Paz”. El proyecto de carácter anual ha experimentado un descenso considerable en los últimos años, no sólo en Ubrique sino en toda Andalucía, por ello el colectivo ubriqueño ha emprendido una campaña para promover el recibimiento de los menores durante los meses de verano . Hoy hemos conocido el testimonio de las familias de acogida, quienes nos han narrado su experiencia con la adopción temporal de niños saharauis.

La familia de Maruja Jiménez lleva diez años acogiendo al joven Said, Gloria Piñero ha recibiendo durante los últimos seis veranos a la pequeña Salamha. Para ellas,tanto Said como Salamha forman parte de sus familias, ambas coinciden en que durante este tiempo han recibido más de lo que han dado. El proyecto de cooperación que acoge a menores saharuis durante los meses de verano, pretende retirar del desierto a los refugiados durante los meses más duros del estío, ofrecerles asistencia sanitaria, al mismo tiempo que en España ejercen la labor de embajadores de su país, denunciando sus condiciones de vida y recordando el conflicto con Marruecos por el Sáhara Occidental. Esta es la base fundamental del programa, pero detrás queda lo que no se ve, pero se siente, los vínculos afectivos y emocionales que se establecen y que perduran en el tiempo, la noción del valor de las cosas, del mundo en el que vivimos y de las diferentes maneras de entenderlo, que más que separar nos une.

Así lo entiende Claudia Gómez, la hija de Gloria que con 16 años está deseando cumplir la mayoría de edad para poder viajar a los campamentos de refugiados y conocer de primera mano como vive su “hermana” Salamha. Llegó a su casa un verano cuando ella tenía 10 años, una pequeña de 8 años que se sorprendía con todo lo que veía y con la que compartía habitación, ahora cuenta los días que restan para saber si vendrá de nuevo este año (Salamha ya tiene el límite de edad para formar parte de “Vacaciones en Paz”).

El caso de Said es similar, apareció por casualidad en la vida de Maruja hace 10 años, ya que la acogida la había tramitado su hermano. En la actualidad, Said reside durante el curso escolar en Ubrique, ya que ha comenzado su etapa educativa en nuestro país y viaja con su familia en verano.

En España fue en la década de los 80 cuando comienzan a llegar los niños saharauis. En Ubrique hace 23 años que aparecieron los primeros menores, constituyéndose a partir de ese momento el programa “Vacaciones en Paz”. Por aquel entonces, erán más de una veintena de niños los que de junio a agosto se paseaban por nuestras calles, mostrándonos que existía otra realidad más allá de nuestras fronteras. Mucho menos visible es su presencia en la actualidad, ya que no llegan ni a media docena de pequeños. El año pasado con cuatro niños se obtuvo la participación más baja de la historia del colectivo, este año la cifra volverá a ser similar.

Gloria Piñero, Claudia Gómez y Maruja Jiménez